sábado, 14 de septiembre de 2013

Patishtán. Encierro infame.


Encierro. 1998.
de la serie Guerra de baja intensidad.
Siete heridas y una Esperanza.


Sn. Cristóbal de Las Casas, 13 de septiembre de

2013
La vergüenza tiene nombres y apellidos y, a pesar de que ande por todos lados, ayer también se hizo persona en una geografía exacta: en el Primer Tribunal Colegiado del vigésimo circuito, Tuxtla Gutierrez, Chiapas. Los nombres que le prestaron rostro a la infamia son los de Freddy Gabriel Celis Fuentes, Manuel de Jesús Rosales Suárez y Arturo Eduardo Zenteno Garduño, todos ellos magistrados responsables de negar la verdad más evidente e institucionalizar la mentira a la hora de rechazar las pruebas de inocencia presentadas por los abogados de Alberto Patishtán Gómez,
nuestro hermano de lucha preso desde hace trece años.





Encierro. Detalle.


















La decisión del profesor Patishtán de no acudir al indulto presidencial es digna, y precisamente ese es el “crimen” por el continúa en prisión, un “crimen” que el poder no comprende y castiga con toda su fuerza: la dignidad. Pueden ser liberados políticos corruptos, narcotraficantes, asesinos, paramilitares -que regresan a sus prácticas criminales, por ejemplo en Chiapas-, pero no los luchadores sociales. Reiteramos, ahí se observa quiénes son los verdaderamente peligrosos para el poder. El mensaje del Estado es claro y cínico: combatir a los luchadores sociales no importando los medios, la mentira, la burla.

La palabra tiene alas para volar más allá de las rejas de una prisión en todas las voces dispuestas a no olvidar, a no transigir. La dignidad de Patishtán es un ejemplo a seguir que no tiene precio.

¡Exigimos ver libres a Alberto Patishtán y a tod@s los pres@s polític@s de nuestro país. A tod@s l@s pres@s polític@s del mundo!








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