sábado, 22 de junio de 2013

Guerra de baja intensidad: siete heridas y una esperanza













Angustia. 

Talla directa en madera de fresno.
1996.



















                                        128 x 42x 42 cm. 















Herida I: Angustia:

La primera herida se localiza en el lado izquierdo del pecho, justo en el lugar que ocupa el corazón.
Corresponde a las heridas del corazón. Las heridas provocadas por la pérdida de cualquier ser querido: el padre, el esposo, el hijo, el hermano o el amigo muertos. El padre, el esposo, el hijo, el hermano o el amigo perdidos o desaparecidos. El que estuvo y ya no está, El que está pero no se sabe dónde, o está “en el otro bando”, que es peor que si no estuviera.
Las heridas del corazón, también provocada por todo lo que te acarreó la guerra. Por los sueños perdidos. Por lo que fuiste y ya no serás—una Luciérnaga, tal vez—. Por lo que quisiste pero no pudiste ser —una Maga, por ejemplo—. Por los que amaste que ya no verás.










Ultraje.

Talla directa en madera de pirul.
1997.























Herida 2: Ultraje:

La viven las mujeres principalmente y está en las entrañas.
Son la heridas provocadas por el ultraje, la vejación,… la violación. La humillación de verse convertida en botín de guerra. La rabia de saber que ese ultraje se puede materializar en un nuevo ser que será testimonio vivo y recuerdo constante del momento en que se realizó.



Amnistía Internacional (AI) denunció que para las mujeres en Egipto protestar puede convertirse en un gran riesgo. Durante seis días se reportaron 180 casos de abusos sexuales.
















No nacido

Talla directa en jacaranda, cuerda.

53 x 40 x 30 cm.

1998.



Herida 3: No nacido:

Son las heridas provocadas a los seres que nunca fueron, a los que no sobrevivieron. Los niños que nunca nacieron porque la madre no los alcanzó a parir. Los cientos de niños que mueren a diario por enfermedades curables —a las que hay que agregar ahora la enfermedad de la guerra— antes de alcanzar los 5 años de edad. Los que no pudieron ser porque sucumbieron junto con sus madres un 22 de diciembre de 1997 en la comunidad de Acteal a manos de los paramilitares que sin ningún rasgo de humanidad, los arrancaron de los vientres —quizá aún vivos— que los albergaban y daban vida.












         Encierro.

 Talla directa 
(madera vieja), acrílico, metal.
   153 x 53 x 53.
   1998.



 (detalle)




Herida 4: Encierro:

Es la libertad coartada, la mano crispada, el hombre tras las rejas. Como si a los sueños y a las ideas se les pudiera aprisionar, se les pudiera poner candados. Es todo lo que tus manos dejaron de hacer, tu trabajo perdido, tu casa saqueada, tus pertenencias robadas, tu intimidad sorprendida, tu cuerpo torturado.
Es también la solidaridad exterior, la que rompe las barreras, la que borra los muros y permite que a pesar de todo te muevas libremente por el mundo, que a pesar de todo tus manos y tus ideas se extiendan y lleguen tras de otras rejas en otros lugares para enlazarse y formar una cadena contra la que nada pueden hacer.

Los hijos, padres y esposas de 5 de los Presos Loxicha, nos dimos a la tarea de organizar la 2a, Brigada de Acompañamiento a los Familiares de los Presos Loxicha, para exigir el ingreso al CEFERESO No. 6 que se ubica en Huimanguillo, Tabasco., y comprobar si verdaderamente se encontraban ahí y en qué condiciones se encontraban....









¿Cuántos más?

Instalación (madera vieja, espejo, metal).
Medidas variables.
1999.



Herida 5: ¿Cuántos más?

La masacre es la expresión más sangrienta de la Guerra de Baja Intensidad. La consigna de “quitarle el agua al pez”, encuentra en ella su forma más cruel: acabar con la base social de un movimiento, en este caso con la base social del EZLN. No importa quiénes sean: ancianos, hombres, mujeres embarazadas, enfermos, niños; lo importante es arrasar con ellos, acabar con la semilla de la insurrección. “Si se le acaba el agua al pez, el pez se muere”, ¿Guatemala? ¿Kaibiles? No, aunque usted no lo crea estamos en México y no es la primera vez que sucede. Sucedió una vez más el 22 de diciembre de 1997 en Acteal, un pequeño poblado del municipio de Chenhaló, en Chiapas, habitado por integrantes de la sociedad civil “Las abejas”.
No es la primera vez y sin embargo, el grado de saña empleado en el crimen de Acteal supera en mucho a la imaginación más sádica “Rosa Gómez estaba embarazada cuando cayó moribunda en la explanada del campamento. Sus asesinos llegaron hasta ella para rematarla. Y uno de ellos, “con un cuchillo —relata un testigo y hace un ademán de puñalada que inmediatamente reprime con un temblor—, le sacó su niño y lo tiró allí nomás”.” (Bellinhausen, La Jornada, 24/dic./1997).





Trauma.

Talla directa en jacaranda.
120 x 50 x 50 cm.
1998.







Herida 6: Trauma:

Son las heridas mentales, las secuelas psicológicas provocadas por el horror vivido. Son una conjunción y consecuencia de todas las heridas anteriores. Son todas las heridas juntas. Son, junto con las del corazón, quizá las más difíciles de superar. Se requieren años para sanar. Se requieren años o la muerte para olvidar… Sólo la esperanza te puede aliviar.












La del alma.

Construcción (viga, espejo, metal).
180 x 30 x 20 cm.
1999.


















(detalle)




Herida 7: La del alma:

Es la última herida. Está en todas partes y se refleja en un espejo. Un espejo roto en mil pedazos. Cada uno de esos pedazos te devuelve una fracción de tu propia imagen fragmentada, descompuesta, distorsionada. ¿Pensaste que esta guerra no te tocaría? Pues te equivocaste. La guerra está en todos lados y ya te alcanzó. Ya nos alcanzó a todos. Puedes creerlo o no. Puedes sentirlo o no. Puedes decidirte a hacer algo para pararla o no. Lo que no puedes hacer es ignorarla porque si aún no la percibes tarde o temprano lo harás. Tarde o temprano vivirás sus horrores. Y lamentarás, tal vez, no haber hecho nada para detenerla.






La terca Esperanza.

Construcción-instalación (Viga, espejo metal). 
1999.



La terca Esperanza.

Está frente a ti, a tu lado y tras de ti. ¿La ves? Acércate y observa. Es otra vez un espejo, una vela de espejo que empuja a una vieja y destartalada nave. La vieja y destartalada nave de la Esperanza. Es una vela de espejo que te devuelve tu imagen  pero ahora completa y reflejada en otro espejo, tu imagen multiplicada. La imagen de tu vecino, la de tu hermano, la de los cientos que somos multiplicados por miles. La de los miles convertidos en millones por todo el mundo. “Volveré y seré millones”, cuenta la leyenda que fueron las palabras que pronunció Espartaco cuando fue capturado y crucificado por el Imperio romano. Seremos millones cuando tú te decidas a poner tu granito de arena. Cuando esos millones que somos nos decidamos a marchas juntos de una vez. Entonces se cumplirá por fin la profecía:



CUANDO AMAINE LA TORMENTA, CUANDO LLUVIA Y FUEGO DEJEN EN PAZ OTRA VEZ LA TIERRA, EL MUNDO YA NO SERÁ EL MUNDO, SINO ALGO MEJOR.

Subcomandante I. Marcos.









La intensidad de la guerra
Alberto Híjar

<<“Siete heridas y  una esperanza>> subtitula Carmen Martínez Genis al conjunto de esculturas en madera expuestas en el Foro Cultural La Pirámide. El título principal es Guerra de baja intensidad y recuerda el fatídico número 22 con su inauguración en enero y clausura en febrero, a fin de mantener en la memoria la masacre de Acteal de diciembre de 1997.
Carmen Martínez Genis ha decidido ofrecer su obra al esclarecimiento de la verdad social, pero evita el panfleto a fin de conseguir, con recursos estrictamente escultóricos, dar a entender la guerra de baja intensidad incorporada por la globalización capitalista a nuestra vida cotidiana.
Para ello, significa los bloques de madera con incisiones, heridas y cortes con el objeto de producir una gran metáfora de la inclusión de la brutalidad en nuestras vidas. Recurre a las instalaciones cuando descubre la complejidad circundante donde la violencia irrumpe sin avisar hasta el punto de instalarse en el umbral de la fatalidad. A fin de no hacer de ésta destino manifiesto, Carmen combina tersuras con texturas  aparentemente naturales, de tal modo de hacernos sentir ese continuo vaivén de la guerra declarada por los neoliberales a los pueblos desprevenidos e indefensos.
Carmen sabe acentuar los dominios sentimentales en la aparente normalidad, y así contribuye a abrirle paso a la verdad exigente de todas las formas de  significación para mantener el alerta máximo  entre la desesperanza y la urgencia de la lucha popular.
A manera de invitación, Carmen  Martínez reprodujo a color la pieza figurativa de la muestra que no es más que un pedazo de tronco tallado en uno de los extremos de un ser humano con los ojos cerrados y la boca entreabierta. El carácter doliente de esta pieza, dota de sentido al conjunto porque evita la reducción de las otras esculturas a meros encuentros fortuitos de ruptura y agresión. La totalidad resulta elocuente en su sentido buscado con los cortes  en la madera natural, sin más tratamiento que el orientado a hacer sentir el dolor y la furia.
Gracias a estos recursos, Carmen Martínez supera la tendencia panfletaria y la abstracción  de tan general, irrelevante. Ciertamente es necesario el panfleto ante el silencio de los medios respecto a las tragedias populares, pero su efecto se agota de inmediato en la marcha, el plantón y el mitin, mientras las obras perdurables no sólo remiten a las situaciones indignantes concretas, sino van más allá de ellas. En su exposición, Carmen Martínez incluyó textos breves y sustanciosos sobre Acteal para inducir la lectura de las obras, pero no hasta el punto de reducirlas a una lectura  ilustrativa.
Por tanto, la exposición consigue cumplir con su propósito al llamar la atención sobre la guerra de baja intensidad característica de la economía política gobernante empeñada todo el tiempo, y con todas las formas de lucha, en mantener al pueblo sacrificado, silencioso, manipulado, vencido.
El alerta de Carmen Martínez constituye una parte del sujeto combativo popular que no olvida ni perdona, sino mantiene expuestas las heridas y con ellas la esperanza de su restañamiento histórico.

Publicado en Desvelos, el 12 de febrero de  1999.

viernes, 21 de junio de 2013

Pasamontañas diversidad.


Obra colectiva de escultores michoacanos


Tela sobre estructura metálica con ruedas.
300 x 150 x 150 cm.




                                        2006.


La otra campaña (2006). Cobertura completa.


En total 37 días caminó la Marcha del Color de la Tierra a lo largo de 6 mil kilómetros. La respuesta oficial a los millones de personas que participaron en más 70 actos multitudinarios llegó el 25 de abril de ese mismo año, cuando todos los partidos políticos (incluido el PRD) aprobaron por unanimidad una reforma constitucional que desconoció los Acuerdos de San Andrés.


jueves, 13 de junio de 2013

Proyectos obra monumental


Columna de la Paz.
Lámina de metal.


Medidas: 1:20 x 40 x 40 cm. 
Año: 2006.

Bailando en la noche


Caracolas marinas/piedra de río.


Medidas: 5.5 x 4 x 9 cm. 
Año 2012.



Mi táctica es 
mirarte 
aprender como sos 
quererte como sos 

mi táctica es 
hablarte 
y escucharte 
construir con palabras 
un puente indestructible 

mi táctica es 
quedarme en tu recuerdo 
no sé cómo ni sé 
con qué pretexto 
pero quedarme en vos 

mi táctica es 
ser franco 
y saber que sos franca 
y que no nos vendamos 
simulacros 
para que entre los dos 

no haya telón 

ni abismos 


mi estrategia es 
en cambio 
más profunda y más 
simple 

mi estrategia es 
que un día cualquiera 
no sé cómo ni sé 
con qué pretexto 
por fin me necesites.




Mario Benedetti


De mareas y humedades


Cristal, madera, corteza de frutos.




Medidas: 10 x 9 x 9 cm.
Año 2012.



La cueva del deseo.
Pasó hace muchos años. Es una historia de un amor que no fue, que se quedó así nomás. Es una historia triste... y terrible,... 

"Vino de lejos un hombre. Vino o ya estaba. No se sabe (...) Los indígenas lo llamaban El jolmash o Cara de mono; los extranjeros lo nombraron El animal...

...El jolmash se enamoró o pensó que se enamoró. Y no era su amor algo idealizado o platónico, era bastante terrenal, y el llamado a los sentidos que llevaba era como tambor de guerra, como relámpago que se hacía lluvia fiera. La pasión le tomó la mano y El jolmash empezó a escribir cartas, cartas de amor, letrado delirio que le llenaba las manos. Y escribió, por ejemplo,
"¡Ah, señora del húmedo destello! Un potro soberbio se torna el deseo. Espada de mil espejos es el ansia de mis ganas por el cuerpo vuestro, y en vano desgarra su doble filo los mil jadeos que en el viento marchan. ¡Una gracia, largo desvelo! ¡Una gracia os pido, señora, malogrado reposo de mi gris estancia! Dejadme llegar a vuestro cuello. Dejad que a vuestro oído trepe mi torpe ansia. Dejad que mi gana os diga quedo, muy quedo, lo que mi pecho calla. ¡No miréis, señora tan no mía, la pobre facha que adorna mi cara! Dejad que vuestros oídos mirada se hagan, ceded los ojos para mirar los susurros que caminan en mi vientre, anhelo del vientre vuestro. Sí, entrarme quiero. Caminaros con suspiros la ruta que manos y labios y sexo desean. Por entre la boca, húmeda ella y yo sediento, entrarme con un beso... 

¡Una gracia, cansancio prometido! ¡Una gracia os pido, señora del suspiro quedo! ¡Dejadme llegar a vuestro cuello! En él me salvo, lejos muero..."

"Un pirata soy ahora, señora de anhelado puerto. Mañana, soldado en guerra. Hoy, marinero extraviado en árboles y tierras...

Barco seré y agitado mar, para que en vuestro cuerpo me entre. Y no habrá descanso entre tanta tormenta, agitados los cuerpos por tanta caprichosa ola (...) Un pirata soy ahora, señora de tierna tormenta. ¡No esperéis mi asalto, venid a él! ¡Que sean testigos el mar, el viento y esta piedra que navío se hizo!..."



La Maga que nunca fué



         








                        ... abrazarla y besarle el cuello...

                        2011.
























...besarle el cuello y decirle al oído, muy quedo, cualquier cosa...

2011.




















...No me deslumbran sus ojos ni me reseca la boca sus labios ...

2001.


















Rompiendo la noche.

1999. 















Qué-tal-mucho-gusto-yo-el-marinero-en-la-montaña-tú-la-Maga.
1999.





...porque en las caderas de la Maga vale la pena morirse con los ojos y, ojalá, con las manos y el deseo..."
Placa perdida. 1996.



Que cuando ella no me mira... mis ojos la recorren desde el cuello hasta la cintura. 
1996.



...Y en sus caderas es el baile del deseo que ella no ve pero sí mis ojos.
1998.



Porque son ellos los que tocan y tientan (...) ellos los que deciden quedarse a morir ahí...
1998.