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| Yaquis Arte |
Hacia
cualquier rincón de la tierra que miremos, encontramos manifestaciones de
descontento por el modelo económico occidental que se ha impuesto al mundo
mediante la mentira y la guerra. Existen millones de voces que claman por la
construcción de un mundo diferente. Un mundo donde quepan muchos mundos.
Los
pueblos originarios del orbe (más allá de idealizaciones) con su ejemplo de resistencia milenaria
y con sus muy particulares filosofías, sus conocimientos anestrales sus y expresiones culturales
pueden darnos una muestra de que otro mundo es posible. Un mundo justo, en
donde los seres humanos se rijan por la ética como principio, en donde los
derechos humanos sean respetados, en donde la riqueza que todos producimos con
nuestro trabajo se distribuya equitativamente, en donde la diferencia no se
criminalice, en donde esa diferencia se valore como lo que es: una fuente de
riqueza. Aquí algunos ejemplos de la expresión reciente de la cultura y el arte indígenas en el planeta y de la persecusión de que siguen siendo objeto.
Jaime Huenún. Chile
Antología de poesía indigena latinoamericana
Los más de 600 pueblos indígenas, originarios de América Latina, han mantenido sus tradiciones por medio de una oralidad que se niega a olvidar; que se niega a ceder ante la modernidad y, que intenta por último, anclar las diversas manifestaciones culturales que estas comunidades producen, de manera que formen parte de una sociedad que los desconoce, y que a veces niega esta parte de sus raíces.
CEREMONIA DE LA MUERTE
Uno
(Forrahue)
(Forrahue)
"...alzaban sus manos
ensangrentadas al cielo..."(Diario "El Progreso" de Osorno
21 de octubre de 1912)
No hablábamos chileno, mi paisano,
castellano que lo dicen.
Copihue sí, blanco y rojo,
flor de michay,
chilco nuevo.
No sabíamos de Virgen ni de Cristo, padrecito,
ni del Dios en las Alturas.
Jugábamos tirándonos estiércol de caballo en los potreros;
robábamos panales a los ulmos y a los moscos,
y pinatras a los hualles de la pampa;
mirábamos desnudas bañarse a las hermanas
con manojos de quillay en el arroyo.
Malo era.
Sí.
Por eso vino envidia y litigio y carabina;
por eso se volvieron lobos los venados y los peces.
Malo era, paisanito, malo era.
Comíamos caliente el crudo corazón de un cordero
en el lepún;
rezábamos huilliche al ramo de laurel
junto a la machi;
matábamos con fuego al que mete huecuve
contra el cuerpo y contra el alma.
¡Brujo diablo, anda vete! decíamos escupiendo,
y el bosque más espeso
escondía a la lechuza.
Malo era, malo era.
No sabía vivir el natural antes amigo, no
sabía.
Las mujeres se preñaban en lo oscuro y en lo claro,
y los hijos se criaban a la buena
de los bosques y los ríos.
Así era, mamita, así fue:
las estrellas dejaron de alumbrarnos
la sangre de repente,
y tuvimos que ocultarnos como zorros
en montañas y barrancos.
castellano que lo dicen.
Copihue sí, blanco y rojo,
flor de michay,
chilco nuevo.
No sabíamos de Virgen ni de Cristo, padrecito,
ni del Dios en las Alturas.
Jugábamos tirándonos estiércol de caballo en los potreros;
robábamos panales a los ulmos y a los moscos,
y pinatras a los hualles de la pampa;
mirábamos desnudas bañarse a las hermanas
con manojos de quillay en el arroyo.
Malo era.
Sí.
Por eso vino envidia y litigio y carabina;
por eso se volvieron lobos los venados y los peces.
Malo era, paisanito, malo era.
Comíamos caliente el crudo corazón de un cordero
en el lepún;
rezábamos huilliche al ramo de laurel
junto a la machi;
matábamos con fuego al que mete huecuve
contra el cuerpo y contra el alma.
¡Brujo diablo, anda vete! decíamos escupiendo,
y el bosque más espeso
escondía a la lechuza.
Malo era, malo era.
No sabía vivir el natural antes amigo, no
sabía.
Las mujeres se preñaban en lo oscuro y en lo claro,
y los hijos se criaban a la buena
de los bosques y los ríos.
Así era, mamita, así fue:
las estrellas dejaron de alumbrarnos
la sangre de repente,
y tuvimos que ocultarnos como zorros
en montañas y barrancos.
La cosmovisión de los pueblos indígenas actuales.
Los ensayos aquí reunidos, particularmente los que se refieren a los nahuas de Chicontepec y a los lacandones, ejemplifican las limitaciones y los aciertos de una etnología que, aparentemente con elementos científicos, se guía con esquemas prejuiciosos de la cultura occidental. En esta inercia asoma, como distintas modalidades de un mismo prejuicio, la desatención al discurso en lenguas indígenas, el interés por los ritos y no por el rezo que los acompaña o que los sustenta, la vaguedad de términos como mitología, mítico, épocas míticas y, sobre todo, el sentimiento de superioridad sobre los colaboradores y oficiantes indígenas que sólo quedan convertidos en informantes.
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| Jornadas yaquis en defensa de su territorio. |
Paco Ignacio Taibo II. México
Yaquis. Historia de una guerra popular y de un genocidio.
"En tiempos de paz la tribu yaqui llegó a tener 30.000 miembros, mientras que al final de su lucha armaba quedaban menos de 7.000, mermados por epidemias, asesinatos, desapariciones forzadas, esclavitud o desplazamientos.
De acuerdo con el libro, mediante una operación meticulosamente planificada los sucesos fueron silenciados primero por sus perpetradores, con la complicidad de los periódicos locales.
Luego su lenta masacre, realizada al cabo de una década y que comenzó a inicios del siglo XX, "quedó opacada por el inicio de la Revolución Mexicana en 1910", prosiguió Taibo II.
Involuntariamente, otro hecho que permitió borrar los rastros de la matanza fue la falta de memoria escrita de los yaquis."
De acuerdo con el libro, mediante una operación meticulosamente planificada los sucesos fueron silenciados primero por sus perpetradores, con la complicidad de los periódicos locales.
Luego su lenta masacre, realizada al cabo de una década y que comenzó a inicios del siglo XX, "quedó opacada por el inicio de la Revolución Mexicana en 1910", prosiguió Taibo II.
Involuntariamente, otro hecho que permitió borrar los rastros de la matanza fue la falta de memoria escrita de los yaquis."
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| Venus de Hohle Fels |
Guillermo Piquero. España
Europa Indígena. El retorno de los ancestros.
Hubo un tiempo en el que la cosmovisión de las primeras culturas europeas en nada se diferenciaba de la del resto de pueblos indígenas de nuestro planeta. Durante un inmenso periodo de más de 35.000 años (del Paleolítico al Neolítico) y según las evidencias del arte simbólico prehistórico y las mitologías arcaicas, una misma cosmovisión en torno a la figura de la Gran Madre Naturaleza fue compartida en todo el continente euroasiático: desde el Cantábrico hasta Siberia, llegando hasta Oriente Próximo y el Valle del Indo.
Esta visión de la naturaleza como una Gran Madre era ya plasmada en el arte prehistórico hace nada menos que 40.000 años (Venus de Hohle Fels) y sobrevivió como figura central de la mitología Europea hasta hace unos 5.000 años, cuando los primeros pueblos militarizados comenzaron a imponer una nueva forma de concebir el mundo que se prolonga hasta nuestros días.
Esta visión de la naturaleza como una Gran Madre era ya plasmada en el arte prehistórico hace nada menos que 40.000 años (Venus de Hohle Fels) y sobrevivió como figura central de la mitología Europea hasta hace unos 5.000 años, cuando los primeros pueblos militarizados comenzaron a imponer una nueva forma de concebir el mundo que se prolonga hasta nuestros días.
Enlace Zapatista. México.
Hoy se cumplen 17 años de iniciadas las operaciones militares en la Región Loxicha, el ingreso del ejército federal fue tan solo una parte de lo que hoy sabemos se denominan “operaciones de contrainsurgencia”.
Mas de 150 personas detenidas sin órdenes de aprensión y que fueron torturadas para obligarles a firmar hojas en blanco y estampar sus huellas digitales; asesinatos selectivos disfrazados de enfrentamientos o intentos de fuga; violaciones sexuales; desplazamientos forzados de población; marcan el inicio de la instalación de un guerra en contra de los pobladores de la Región Loxicha.
Lo que siguió inmediatamente después de la ocupación militar y que hasta hoy sigue vigente, fue la implementación de políticas sociales de carácter asistencial, que tienen como objetivo congelar la desigualdad y consolidar la cadena de grupos en el poder. Estas políticas muestran la forma en que el poder del capital y el Estado se ensañan en contra de los pueblos que ejercen su auto organización, con el fin de capturarlos, debilitarlos y destruirlos, para convertirlos en obedientes participantes de las instituciones diseñadas desde arriba.
La sangre de los miles de migrantes que mueren o son asesinados en sus intentos por cruzar las fronteras europeas o norteamericana en busca de mejores condiciones ya no de vida sino apenas al menos de sobrevivencia. La sangre de los miles de muertos por hambre y desnutrición cuando la riqueza que hay en el mundo es tal que a nadie le debería faltar algo digno que llevar a la boca diariamente. La sangre de los muertos por enfermedades curables que no sobreviven debido a los altos costos de la atención sanitaria. La sangre de los miles de muertos por las guerras que los poderosos provocan en su afán de conquista de nuevos territorios que explotar para sus insaciables bolsillos. La sangre de l@s miles de niñ@s, jóvenes y ancian@s que se suicidan por desesperanza, porque este mundo globalizado y hegemónico no les ofrece ya nada digno de vivirse.
Es necesario entonces rehacer el mundo tomando en cuenta las diversas filosofías y culturas milenarias que en él sobreviven a pesar de todo.
Es necesario entonces rehacer el mundo tomando en cuenta las diversas filosofías y culturas milenarias que en él sobreviven a pesar de todo.








