Ponencia presentada el 25 de septiembre en el Cuarto Encuentro Nacional Interuniversitario de Investigación Humanística. Centro Cultural Universitario. UMSNH.
Hay que
recuperar, mantener y transmitir la memoria histórica, porque se empieza por el
olvido y se termina en la indiferencia".
José
Saramago.
Con Calderón se extraviaba o desaparecía un mexicano cada
cuatro horas con cinco minutos; con Peña Nieto ello ocurre cada hora con 52
minutos.
Datos del RNEPD[1].
Nombrar a los
desaparecidos para combatir el olvido ha sido una práctica de resistencia en
las historias recientes de los pueblos indígenas y no indígenas que siguen
sufriendo ataques selectivos y desapariciones forzadas. Hoy sabemos que es
necesario alzar la voz de inmediato, no solo mediante la palabra oral o
escrita, sino en todas sus formas: como acción, como imagen y mediante la
utilización de los nuevos medios.
Esta
necesidad de mantener viva la memoria con la finalidad de conservar los
vínculos con el pasado o de superar los traumas vividos, se ha visto reflejada
en el lenguaje artístico de diversas maneras, mediante diversos recursos además
de los verbales. La narración de los recuerdos, de la información que se tiene
sobre el pasado, se puede materializar utilizando recursos como la fotografía,
los audiovisuales o los documentos que muchas veces provienen de archivos
familiares o institucionales. Ana María Guash habla de una “…generación de artistas que comparten un común interés por
el arte de la memoria, tanto la memoria individual como la memora cultural, la
memoria histórica”. Se refiere a los artistas que se valen del archivo para “transformar el material histórico oculto,
fragmentario o marginal en un hecho físico y espacial…”, como una forma de
vencer al olvido ”en el mundo después de Auschwitz y del Holocausto” (Guash, 2005:
158).
El mundo después de los miles de desaparecidas y desaparecidos
durante las dictaduras en América Latina, agregamos nosotros. Como la que se inició
en Chile el 11 de septiembre de 1973 con el golpe militar contra el presidente
Salvador Allende, que puso fin a
la democracia e instauró un régimen de terror presidido por el general Augusto
Pinochet[2]
y que duraría 17 dolorosos años.[3]
| Fotografía de la autora |
Y no sólo el archivo, el Arte de la memoria se vale de otras
formas, algunas ya tradicionales y otras muy novedosas. En el aniversario
número 40 del golpe de Estado en Chile se realizaron en este país una serie de
actividades artísticas y político-culturales: presentación de cine y videos que
durante mucho tiempo estuvieron prohibidos, conciertos, obras de teatro, exposiciones
formales de arte, mesas redondas, coloquios, presentación de libros. Además de
actividades espontáneas como: pegas de obra gráfica en las paredes de los
mercados —los encontré alguna mañana por el camino que recorría hacia
el metro-tren— que día con día iban siendo
desprendidos, lo que sin embargo no borraban del todo el mensaje, como los años
de terror no lograron borrar la memoria histórica del pueblo— carteles en las paradas de autobús o en los parques,
murales callejeros. La necesidad de memoria se expresó en todo el país mediante
el color, la estampa, la música y el audiovisual.
Carteles pegados en las paredes de un viejo mercado en Santiago de Chile.
![]() |
| Fotografía de la autora. |
Resalto una instalación realizada por tres jóvenes —adolescentes
aún— apoyados por un adulto quienes el 11 de
septiembre de 2013 colocaron frente al Palacio de La Moneda —sede del gobierno que fue atacada por el ejército de
Pinochet un día como ese 40 años atrás, y donde murió el presidente Salvador
Allende: se suicidó, dicen algunos, lo asesinaron, creen muchos otros—. La instalación consistió en el sencillo y paciente acto
de colocar sobre la explanada que da al frente de La Moneda, un gran número de
pequeños soldados de plástico y algún helicóptero también de plástico, hasta
formar una alineación típicamente militar. Los soldados se dirigen y apuntan
sus armas hacia el Palacio, como lo hicieron aquella madrugada 40 años atrás, y
hacia la gente que pasa al frente, ¿Simbolismo casual? O tal vez mantener el
alerta de que puede volver a pasar. Al pie de la instalación sus jóvenes
realizadores colocaron el siguiente mensaje junto con la fotocopia de la
fotografía de una pareja (sus padres, en el caso del adulto, y abuelos en el caso de los adolescentes, quizá), con la
interrogante: ¿DÓNDE ESTÀN?:
Fotografías de la autora.
Los
soldaditos de nuestra infancia
son
distintos a los militares de la niñez de nuestros padres
los
aviones no eran de papel
sino
hauker hunter
el
ejército no era un juguete
era
terror
ellos
crecieron sin jugar
nosotros
jugamos sin crecer
su
época fue de piedra, metal y fuego
la
nuestra es de plástico.
La silueta como evocación de Ausencia.
El 21 de
septiembre de 1983, cuando ya el régimen argentino de facto se encontraba en
sus últimos estertores y la gente poco a poco iba enfrentando sus miedos, un
grupo de artistas visuales —Rodolfo Aguerreberry, Guillermo Kexel y Julio Flores—, estudiantes y agrupaciones de jóvenes, con el apoyo de
organismos de Derechos Humanos, se sumó a las acciones de las madres de la
Plaza de Mayo con una propuesta artística al aire libre que consistió en la
realización colectiva de 30 mil siluetas en tamaño natural, elaboradas por las
propias personas que acudieron a la convocatoria y que prestaron sus cuerpos
para rememorar a los 30 mil desaparecidos que la dictadura había dejado hasta
ese momento. Las siluetas se extendieron de la plaza de Mayo hacia todos los
puntos de la ciudad en una acción fuertemente simbólica. El siluetazo fue una
especie de archivo para la memoria que se sumó a la fotografía que durante años
habían utilizado las madres en sus reclamos como una forma de “hacer visible lo
invisible”.
Los artistas llevaron a la plaza
“innumerables rollos de papel madera, toda clase de pinturas y aerosoles,
pinceles y rodillos” y unas 1500 siluetas ya hechas. También plantillas para
generar una imagen uniforme. Desde entonces, la plaza se convirtió en un
improvisado y gigantesco taller de producción de siluetas, hasta pasada la
medianoche. Fueron las Abuelas las que señalaron que también debían estar
representados los niños y las mujeres embarazadas. Kexel se colocó un
almohadón en el abdomen y trazaron su silueta de perfil. Su hija sirvió de
molde para la silueta infantil. Los bebés se hicieron a mano alzada. (Longoni,
2006: 30).
![]() |
| Fotografía de la autora. |
![]() |
| Fotografía de la autora |
![]() |
| Imágenes de El Siluetazo durante "la toma" de la Plaza de mayo el 21 de septiembre de 1983, en el marco de la III Marcha de la Resistencia. Fotografías tomadas de la web. |
A más de
treinta años de la vuelta de la democracia en Argentina, las abuelas de la
Plaza de Mayo aún mantienen vigente la memoria de sus hijos(as) y nietos(as)
desaparecidos(as). A su lucha se ha sumado la de los hijos e hijas de los
desaparecidos por la Identidad y la Justicia contra el Olvido y el Silencio
(H.I.J.O.S.) que desarrollan sus propias actividades para mantener viva la
Memoria de sus progenitores.
En
cuanto a lo que sucede en la actualidad en México y en relación a la ya no tan
reciente desaparición de 43 jóvenes estudiantes normalistas, entre la noche del
26 y la madrugada del 27 de septiembre de 2014 (que cumple ya 3
años), y el asesinato de 3 jóvenes más, estudiantes de la Normal Rural Isidro
Burgos, ubicada en
Ayotzinapa[4],
en el estado de Guerrero, que en su mayoría son de origen indígena; los
zapatistas pidieron a sus padres cuando decidieron recorrer el país en demanda
de verdad y justicia: “no dejen caer su palabra./ No la dejen caer./ No la
desmayen,/ Háganla crecer para que se levante por encima del ruido y la
mentira./ No la abandonen porque en ella anda no sólo la memoria de sus muertos
y desaparecidos, también camina la rabia de quienes abajo son ahora para que
los de arriba sean…” (Subcomandante Moisés, 15 de noviembre de 2014). A la
palabra de los padres y familiares de los estudiantes desaparecidos, se han
sumado las voces de estudiantes y sociedad civil del mundo, así como una
abundante producción de acciones y carteles que responden a la premura del
tiempo pero que sin embargo en algunos de ellos, desde nuestro particular punto
de vista se pueden identificar elementos artísticos. Destaco algunos:
![]() |
| Instalación realizada por estudiantes en el patio de alguna Universidad. Fotografía tomada de la web. |
La
primera es una instalación realizada por estudiantes universitarios quienes
colocaron en el patio de su Facultad 43 pupitres sobre los que colocaron las
fotografías de cada uno de los normalistas desaparecidos. Se trata de una instalación cuya fuerza radica en su sencillez,
en la utilización de dos elementos que contienen una carga semántica que habla
por sí misma: pupitres escolares y fotografías, añadirle algo más solamente le
restaría potencia al mensaje. La fotografía por sí misma es un testimonio de
que un hecho tuvo lugar, de que esa persona existió-existe, de que ya no está
donde debiera y de que tiene una familia que la espera. La fotografía como
testimonio de la existencia real de personas desaparecidas (que no ausentes, porque se les
arrebató de sus hogares de forma forzada y se desconoce su destino, lo cual
desgarra no solamente a su familia sino a una sociedad entera) es, por desgracia, un recurso cada
vez más utilizado. Sobre el uso de la fotografía como testimonio de
existencia, Nelly Richard señala:
…El álbum fotográfico es, tradicionalmente, el soporte
ritual de una composición de grupo que se basa en la familia como principal
unidad narrativa. Exhibir en la calle estas fotos arrancadas del álbum que
muestra a sujetos arrancados de sus familias, tal como lo hacen los familiares
de desaparecidos: desviar estas fotos de su ritualidad privada para
convertirlos en activo instrumento de protesta pública, permite también
comprobar que lo “nacional” —extensión simulada de
lo “familiar”— no es sino una parodia de unidad hecha de cuerpos lesionados y
de identidades truncadas… (Richard, 2006:168)
Historias que se
repiten. Si bien Richard se refiere a los miles de desaparecidos durante la
dictadura de Augusto Pinochet en Chile, sus reflexiones pueden ser aplicadas a
los casos de detenidos-desaparecidos que desde entonces hasta ahora se multiplican
en Latinoamérica y el mundo. La instalación a la que nos referimos no fue
reivindicada como una obra de arte, a pesar de lo cual expresa la creatividad
que los jóvenes universitarios en particular y el movimiento social en general
han demostrado desde la segunda década del siglo XX. Fotografía y silueta
siguen siendo un testimonio vivo de existencia. Observar el rostro del
desaparecido llevó a mucha gente en Argentina a enterarse de que sus
compañero(a)s, sus amigo(a)s habían sido arrancados de la tibieza de su hogar.
A muchas madres y familiares de otro(a)s desaparecido(a)s los animó a sumarse a
las primeras iniciativas de denuncia y protesta. Los rostros dicen mucho de la
persona, quizá por esta razón los verdugos de los normalistas de Ayotzinapa, después
de torturar y asesinar al joven Julio César Mondragón, lo arrojaron a la calle
con el rostro desollado y sin ojos, querían borrar su huella pero querían
también y sobre todo, que todo mundo se enterara de lo que puede sucederle a
los desobedientes.
…los rostros de los detenidos-desaparecidos
(...) llevan impresos estos sometimientos fotográficos y corporales al
dispositivo del control social que, después de identificarlos y vigilarlos, se
dedicó a borrar toda huella de identificación para que la violencia no dejara
rastro de ejecución material ni huella de autoría. (Richard, op cit: 167).
Algo sumamente
preocupante es que en el caso que Richard analiza, estas
detenciones-desapariciones, este identificar y vigilar, este borrar toda huella
de identificación para no dejar rastro, se estaba dando en un régimen
dictatorial, mientras que el caso de los estudiantes detenidos-desaparecidos de
Ayotzinapa, Guerrero, México, se da en una aparente democracia que sin embargo
muestra cada vez más los inhumanos rasgos de una dictadura.
![]() |
| Fotografía tomada de la web. |
Otro
ejemplo sobre la fuerza de la imagen para nombrar, es el cartel No sólo es
Ayotzinapa, en el
que se observa el grito de una joven cuyo rostro se encuentra enmarcado,
siguiendo el volumen de su cabellera, por contundentes datos sobre los diversos
ataques que las fuerzas de seguridad federales han realizado sobre la población
inerme a lo largo del siglo XX y lo que va del XXI [5].
Al igual que en el caso anterior, el mensaje se envía mediante una economía de
recursos visuales que hablan más que el discurso oral. Con este recurso visual,
el grito y el mensaje emitido adquieren una resonancia internacional puesto que
la imagen ha circulado ya por las redes sociales. Un rostro anónimo de una
joven que podría ser el de cualquier persona en cualquier parte del mundo que
demanda justicia, hoy que la criminalización de la juventud está tan de moda en
el orbe.
Sin
embargo, la fotografía y el cartel, con ser un importante medio visual de
denuncia, necesitan ser completados nombrando a los detenidos-desaparecidos.
Nombrar al desaparecido es fundamental para mantener la memoria, para no
permitir que muera en el olvido, que se convierta en una cifra más dentro de
los expedientes policiales. Eso es lo que han hecho los familiares de las víctimas
de Ayotzinapa (víctimas ellos mismos) que se negaron a callar, a admitir
“la verdad histórica” planteada por el titular de la Procuraduría General de la
República Jesús Murillo Karam quien afirmó que los 43 estudiantes de la normal
rural de Ayotzinapa fueron “privados de su libertad, privados de la vida,
incinerados y tirados al río. En ese orden. Ésta es la verdad histórica de los
hechos…”; negándose al mismo tiempo a “superar el dolor” y aceptar las dádivas
con las que Peña Nieto intentara cerrar el caso[6].
Lejos
de aceptar ese argumento sin bases, los familiares han nombrado a cada uno de
los desparecidos para sostener en México y el mundo su propia verdad: la
certeza de que sus hijos o hermanos continúan con vida y se encuentran en manos
del Estado al que exigen su presentación. Mucha gente en el mundo se ha hecho
eco de esta necesidad de nombrar. Un ejemplo de ello es el Video de Apoyo a
Ayotzinapa,
producido por Al tiro Media, en el que un grupo de 43 personas, tanto chilenas como
mapuche de diverso sexo y edad, dan vida a cada uno de los 43 desaparecidos,
nombrándolos al tiempo que muestran su rostro; entre los participantes:
trabajador@s de diversos rubros incluyendo al arte y la comunicación, podemos
distinguir a los poetas mapuche Rayen Kvyeh y Elicura Chihuailaif. Un ejemplo
de que las rebeldías y la solidaridad, como los lenguajes del arte son
globales, al igual que lo son las formas represivas del poder. En la
presentación, los realizadores escriben: “Este video es un trabajo colectivo,
en el que personas en distintos lugares de Chile pusieron su esfuerzo, su
tiempo, su energía y su compromiso para enviar un mensaje solidario a
Ayotzinapa, (…) nace para reclamar justicia, luchar contra el olvido y exigir
el fin de la desaparición forzada en Iguala, en todo México, en América Latina
y en el mundo. Enlace:https://vimeo.com/117278312
![]() |
| Exposición en Götemburg. Fotografía tomada de la web. |
Por
su parte, en el año 2015, el creador visual Francisco Toledo realizó 43 cometas
con los rostros impresos de los normalistas desaparecidos, los cuales fueron
presentados en el Museo de la Memoria y la Tolerancia de la Ciudad de México,
además de que en el año 2106 se presentaron también en la galería El Ocote, en Juchitán Oaxaca, durante la
exposición Carteles por Ayotzinapa, que fue convocada también por el artista.
43 papalotes elaborados por el pintor oaxaqueño Francisco Toledo en el año 2015.
Para
luchar
contra el olvido y como una forma de mantener con vida a esos 43
jóvenes
que se suman a los ya más de 30 mil desaparecidos que dejan en México
los
gobiernos de Felipe Calderón Hinojosa y Enrique Peña Nieto, al cumplirse
1 año
de tan fuerte represión, el Colectivo Utopía radicado en Morelia, llevó a
la
calle la Instalación artística ¡VIVOS!, consistente en la silueta de 43
jóvenes en
actitud casual (como es la actitud de quien no imagina que en el segundo
siguiente pasará a ser parte de las miles de víctimas de este sistema de
terror
que se nos ha venido imponiendo) con los rostros impresos de cada uno de
los
estudiantes. La mencionada instalación quiere ser una loa a la vida y la
libertad de expresión, así como un exhorto a presentar con vida a los
normalistas, a no olvidar, a mantener viva la Memoria. Esta Instalación
ha sido
presentada sucesivamente en diferentes plazas de la ciudad de Morelia,
durante los años 2015, 2016 y 2017, al cumplirse un año más de tan
terrible hecho.
¡VIVOS!
Instalación Colectivo Utopía
| Fotografía de la autora, 2017. |
Para
cerrar esta intervención y con la propuesta de nombrar para no olvidar, me voy a
permitir mencionar los nombres de cada uno de estos 43 estudiantes
desaparecidos:
Abel García Hernández / Abelardo Vázquez Peniten /
Adán Abraján de la Cruz / Antonio Santana Maestro / Benjamín Ascencio Bautista
/ Bernardo Flores Alcaraz / Carlos Iván Ramírez Villarreal / Carlos Lorenzo
Hernández Muñoz / César Manuel González Hernández / Christian Alfonso Rodríguez
Telumbre / Christian Tomás Colón Garnica / Cutberto Ortiz Ramos / Dorian
González Parral / Emiliano Alen Gaspar de la Cruz / Everardo Rodríguez Bello /
Felipe Arnulfo Rosas / Giovanni Galindes Guerrero / Israel Caballero Sánchez /
Israel Jacinto Lugardo / Jesús Jovany Rodríguez Tlatempa / Jonás Trujillo
González / Jorge Álvarez Nava / Jorge Aníbal Cruz Mendoza / Jorge Antonio
Tizapa Legideño / Jorge Luis González Parral / José Ángel Campos Cantor / José
Ángel Navarrete González / José Eduardo Bartolo Tlatempa / José Luis Luna
Torres / Jhosivani Guerrero de la Cruz / Julio César López Patolzin / Leonel
Castro Abarca / Luis Ángel Abarca Carrillo / Luis Ángel Francisco Arbola / Magdaleno
Rubén Lauro Villegas / Marcial Pablo Baranda / Marco Antonio Gómez Molina /
Martín Getsemany Sánchez García / Mauricio Ortega Valerio / Miguel Ángel
Hernández Martínez / Miguel Ángel Mendoza Zacarías / Saúl Bruno García / Julio
César Mondragón Fontes / Daniel Solís Gallardo / Julio César Ramírez Nava /
Alexander Mora Venancio.
¡VIVOS SE LOS LLEVARON, VIVOS LOS QUEREMOS!
BIBLIOGRAFÍA:
Guash, Anna María, Los lugares de la
memoria: el arte de archivar y recordar,
Passatges del segle XX, Barcelona, Spain Materia: Revista D`Art 2005, pp 157-183. http://globalartarchive.com/anna-maria-guasch/recent-work/los-lugares-de-la-memoria-el-arte-de-archivar-y-recordar/
Consulta: 20/11/2014.
Longini, Ana, “Fotos y siluetas: políticas
visuales en el movimiento de Derechos Humanos en Argentina”, en Alternain
Journal, 2006.
Mayorga, Patricia, “Desaparecidos: la eterna pesadilla familiar, en
el documental “En algún sitio””, 24 de enero de 2014, en Proceso.com. Consulta 15/11/2014 en http://www.proceso.com.mx/363136/2014/01/24/desaparecidos-la-eterna-pesadilla-familiar-en-el-documental-en-algun-sitio/d
Richard Nelly, Políticas y estéticas de
la memoria,
Santiago de Chile, Cuarto propio, 2006, 259 pp.
Subcomandante Moisés, Palabras de la
Comandancia General del EZLN al terminar el acto con la caravana de familiares
de desaparecidos y estudiantes de Ayotzinapa, en el caracol de owentic, 15 de noviembre del 2014,
en: http://enlacezapatista.ezln.org.mx/2014/11/15/palabras-de-la-comandancia-general-del-ezln-en-voz-del-subcomandante-insurgente-moises-al-terminar-el-acto-con-la-caravana-de-familiares-de-desaparecidos-y-estudiantes-de-ayotzinapa-en-el-caracol-d/
Consulta 16/11/2015.
[1] Registro Nacional de Datos de
Personas Extraviadas o Desaparecidas.
[2] Augusto Pinochet Ugarte
(Valparaíso, 1915-Santiago de Chile, 2006) General que se hizo con el poder
mediante un golpe de Estado contra el presidente Salvador Allende. Instauró un
régimen dictatorial que se prolongaría a lo largo de 17 años durante los cuales
la persecución, la tortura, la desaparición, los campos de concentración, el
miedo…, fueron pan de cada día para la oposición política. Abandonó el poder
obligado por la decisión mayoritaria del pueblo chileno que en un Plebiscito nacional realizado el 5 de octubre de
1988, votó por el “NO a Pinochet”, con un 55.9% de los votos válidos.
[3] Sobre los hechos ocurridos
durante la dictadura militar en Chile, el sociólogo chileno Tomás Moulian, en
su libro, Chile Actual: anatomía de un mito, realiza “un “salto hacia atrás
de 23 años, hacia septiembre de 1973;…” para presentar una mirada de esos 23
años que incluyen los 17 trascurridos en dictadura. Argumenta que el Chile de
estos tiempos es la continuidad de esos años gracias al “transformismo” basados
en el “blanqueo” y el olvido. (Moulian, 2002, 3ª. Edición). Por su parte, Nelly
Richard es editora del libro Políticas y estéticas de la memoria, que recoge las voces diversas y
heterogéneas desde diferentes disciplinas que tienen en común recorrer “los
escenarios de la memoria” para “descifrar las ocultas técnicas de la
desaparición de las huellas físicas de los cuerpos” como una forma de borrar
igualmente su recuerdo. (Richard, 2006).
[4] Ayotzinapa es una población de
origen náhuatl, ubicada en el estado de Guerreo, cuyo nombre significa: río
de calabacitas.
Entre la noche del 26 y el día 27 de septiembre de 2014, los jóvenes
normalistas que se dirigían a conmemorar la masacre estudiantil de 1968; fueron
interceptados y atacados por las fuerzas policiales y el ejército mexicano
coludidos con el crimen organizado, dejando un saldo de 6 muertos y 43
desaparecidos. No es la primera vez que sucede un acto así, las normales
rurales son constantemente agredidas. Abraham A. Rasgado Gonzáles hace un
excelente resumen titulado “¿A dónde irán nuestros normalistas?” publicado en
su blogg, en diciembre de 2013, cuando fueron asesinados 3 estudiantes de la
misma normal de Ayotzinapa.
[5] Para
ampliar la información sobre este tema, se puede leer el artículo de Raúl
Jardón, “La represión en México: 1950-1971”, en Rebeldía num. 2. pp. 57-65.
[6] "Quiero convocarles para que
con su capacidad, con su compromiso con su estado, con su comunidad, con sus
propias familias, hagamos realmente un esfuerzo colectivo para que vayamos
hacia delante y podamos realmente superar este momento de dolor", CNN
México, http://mexico.cnn.com/nacional/2014/12/04/pena-nieto-guerrero-visita-plan-seguridad-ayotzinapa-43-normalistas












