Arte
símbolo y resignificación de la palabra en el movimiento zapatista.
Antes que nada quiero
agradecer a las compañeras y los compañeros zapatistas el maravilloso ejemplo
de vida y compromiso que nos han obsequiado a lo largo de más de 22 años y por
brindarnos junto con las y los compañeros, compañeras del CIDECI-Unitierra la
oportunidad de encontrarnos en este espacio en el que se palpa, se respira
dignidad. Es un honor compartir tiempos y espacios con ustedes compañeras y
compañeros.
Quiero
también aclarar que no soy una intelectual, que solía ser un poco más hábil con las manos que con la mente,
quizá por eso entre la literatura y las artes visuales me decidí por las
segundas, aunque de cuando en cuando escribo algunas reflexiones sobre los
asuntos que me motivan, como es el caso del zapatismo que desde su surgimiento
ha sido un tema muy inspirador no sólo por la buena nueva que nos trajo aquel
1º de enero cuando el capitalismo se vanagloriaba del “fin de las ideologías” y
se presentaba como la única vía posible para la humanidad, sino sobre todo por
la frescura de sus lenguajes que sin restar radicalidad a sus propuestas
políticas se nos fueron develando poco a poco pasados los primeros días de
fuego.
Hablo
de lenguajes porque además de la palabra oral y escrita, las imágenes que a
través de la prensa recibimos desde su primera aparición pública nos mostraban
algo más que a un grupo de mujeres y hombres armados. Además de la elocuencia
verbal de su vocero el finado Subcomandante Marcos (Im. 2) los zapatistas nos
revelaron un lenguaje corporal, gestual y visual igualmente elocuentes, las
miradas detrás de los pasamontañas y paliacates dejaban ver la inteligencia, el
valor y la decisión de quienes los portaban, al tiempo que nos interpelaban,
nos escuchaban y medían nuestras reacciones como sociedad civil.
Las
fotografías de los Comandantes zapatistas durante los diálogos en la Catedral
de San Cristóbal enfundados en su uniforme café y negro o verde y café o con
sus ropas tradicionales nos mostraron la diversidad que compone al EZLN al tiempo que sembraron en quien esto
escribe la inquietud de que además de la ética como eje central, existe una
fuerte presencia estética en este movimiento, lo que se fue reafirmando a lo
largo del tiempo al atestiguar por medio de la prensa o personalmente, la
capacidad creativa y organizativa que l@s zapatistas han mostrado en cada una
de las actividades a las que convocan a las “sociedades civiles”. (Im. 3).
La delegación zapatista durante los diálogos en 1996.
Esta
diversidad de lenguajes utilizados por el zapatismo ha sido motivo de reflexión
constante en nuestros intentos por aclararnos lo que consideramos está siendo
una resignificación de la palabra, extendiendo el
término palabra a las expresiones
artísticas: pintura, poesía, teatro, música y video surgidos al calor del
movimiento zapatista, y aún a las formas de expresión que no necesariamente
llevan una intención artística pero que sin embargo presentan una carga
estética que podría perfectamente insertarlas en el terreno del arte si esta
fuera su intención.
La hipótesis de la que he partido es la de que a partir de la última
década del siglo XX el movimiento social indígena encabezado por el movimiento
zapatista comenzó a abrir una senda hacia la resignificación de la palabra,
dando con esto un paso más adelante al realizado por los jóvenes en el
movimiento estudiantil de 1968 en Francia y otros países del mundo, en el que a
decir de Michel de Certeau, se “tomó la palabra” pero al no cambiar los códigos
ésta fue fácilmente recuperada por el poder. Hoy los pueblos indígenas de
América Latina encabezados por el EZLN están intentando deconstruir los
códigos con los que nos hemos formado en el sistema capitalista para dotarlos
de un sentido diferente y/o concebir nuevos signos de comunicación basados en la
concepción de un mundo nuevo, un mundo justo y humano en el que las diferencias
no sean motivo de exclusión para nadie. Estos pueblos indios que a pesar de las adversidades que han
tenido que enfrentar a lo largo de más de cinco siglos continúan vivos, creativos
y en constante transformación, están proponiendo un modelo de vida totalmente
diferente al que ha impuesto el capitalismo en los últimos siglos y lo están
haciendo mediante lenguajes novedosos, creativos y artísticos (Im. 4).
Me referiré a algunas expresiones estéticas del zapatismo cargadas de simbolismo en las que baso esta hipótesis.
Machi (curandera) mapuche tocando el Kultrun, instrumento sagrado.
Me referiré a algunas expresiones estéticas del zapatismo cargadas de simbolismo en las que baso esta hipótesis.
1.
¿Performace?
¿Acción? La fuerza simbólica del silencio 18 años después
¿ESCUCHARON?
Es el sonido de su mundo
derrumbándose.
Es el del nuestro resurgiendo.
El día que fue el día, era noche,
Y noche será el día que será el día.
Subcomandante I. Marcos, 2012.
Este escueto comunicado
fue emitido por el EZLN después del simbólico acto del 21 de diciembre de 2012,
cuando unos 40 mil zapatistas de todas las edades aunque en su mayoría jóvenes,
“tomaron” silenciosamente y de forma simultánea, cinco cabeceras municipales
del estado de Chiapas: San Cristóbal de las Casas,
Palenque, las Margaritas, Ocosingo y Altamirano (Im. 5).
En cada cabecera municipal repitieron la acción de colocar un estrado de madera sobre el que uno a uno iban subiendo l@s zapatistas al mismo tiempo que levantaban el brazo izquierdo en señal de saludo, al descender del templete bajaban el brazo y continuaban su marcha silenciosa para después disolverse y volver a su lugar de origen. Me voy a permitir transmitir el video realizado por Rompeviento durante la movilización en San Cristóbal de las Casas, para ir señalando varios de los símbolos que desde mi entender se encuentran presentes en esta movilización y que seguramente ustedes también notaron (5. Video).
¿Escucharon? 21 de diciembre de 2012 en San Cristóbal de las Casas.
En cada cabecera municipal repitieron la acción de colocar un estrado de madera sobre el que uno a uno iban subiendo l@s zapatistas al mismo tiempo que levantaban el brazo izquierdo en señal de saludo, al descender del templete bajaban el brazo y continuaban su marcha silenciosa para después disolverse y volver a su lugar de origen. Me voy a permitir transmitir el video realizado por Rompeviento durante la movilización en San Cristóbal de las Casas, para ir señalando varios de los símbolos que desde mi entender se encuentran presentes en esta movilización y que seguramente ustedes también notaron (5. Video).
El
primero de estos símbolos está en la elección del día para la realización del
evento pues según el calendario maya el 21 de diciembre de 2012 [el 13 Baktún] sería el día en que concluiría una
era para dar inicio a otra —y no el día del fin del mundo, como lo interpretaba
y anunciaba la prensa sensacionalista—. En este sentido consideramos nosotros
que la era que terminaba para los zapatistas, estaba encarnada en la frase “…su
mundo derrumbándose”, mientras que la era que se iniciaba se sintetiza en la
frase “…el nuestro resurgiendo”. Estaban recuperando el conocimiento ancestral
del tiempo maya, de las culturas precolombinas para anunciar su resurgimiento y
sus posteriores acciones.
Otro símbolo es el portentoso silencio con el que los zapatistas
decidieron salir nuevamente a las ciudades después de las tantas especulaciones
que se hacían sobre su extinción: frente al palabrerío respecto a las razones
por las que no se expresaban —como pensaban quienes así querían verlo— ellos
deciden contestar con la algarabía de sus pasos y la fuerza de su silencio. Por otro lado el escueto comunicado
con que acompañaron esta muestra de organización y coordinación, inicia con la
pregunta ¿ESCUCHARON?, lo cual para Houtart, resulta ser un oximorón pues como
comentamos antes, el único sonido emitido por los participantes fue el de sus
pasos. El silencio como protagonista principal en esta acción, un silencio
simbólico e inquietante. Se trató sin duda de un acto muy bien pensado que
buscaba la fuerza expresiva además del impacto visual y político, un acto
planificado a detalle y tal vez practicado con anterioridad, cito las palabras
del Subcomandante: “…[h]emos demostrado, una vez más, que somos quienes somos.
/ Con nuestro silencio nos hicimos presentes.” (Subcomandante Marcos, Enlace
Zapatista: 30 de dic de 2012).
Otro
potente símbolo fue el mensaje implícito de que no solamente no habían
desaparecido, sino que a lo largo de los últimos años se han fortalecido política
y organizativamente y han consolidado una buena parte de su proyecto autonómico
al interior de cada uno de los Municipios Autónomos Rebeldes Zapatistas (MAREZ)
como lo recalcan en su comunicado: “…En estos años nos hemos fortalecido y
hemos mejorado significativamente nuestras condiciones de vida, nuestro nivel
de vida es superior al de las comunidades indígenas afines a los gobiernos en
turno, que reciben las limosnas y las derrochan en alcohol y artículos
inútiles.” (Ibid). La sorpresiva y bien coordinada presencia de tantos miles de
indígenas zapatistas en 5 diferentes ciudades del estado de Chiapas fue una
muestra de ello.
Otros
símbolos igualmente fuertes presentes en esta acción performativa que queremos destacar y que desde
nuestro entender reflejan la apuesta política que ha venido desarrollando el
zapatismo desde los inicios de su levantamiento aquel 1º de enero de 1994 son:
el acto de colocar el pequeño estrado frente a los lugares desde donde se
ejerce el poder oficial gubernamental y subir a él, uno a uno, desplazarse
hasta el otro extremo saludando con el brazo izquierdo en alto y bajar para
continuar su marcha, significando así su muchas veces declarado desinterés por
el poder jerárquico —que no el poder horizontal, el poder del pueblo y para el
pueblo— y reafirmando la enorme distancia que existe entre su proyecto político
respecto del modelo dominante. Otro signo para nosotros clave, es el de que ese
poder popular puede ser ejercido por cualquier persona comprometida con el
proyecto, que momentáneamente suba a la plataforma —lo cual significa que no se
requiere de políticos “profesionales”— para asumir el compromiso de servir a su
pueblo, pero que nadie habrá de quedarse en él permanentemente como sucede en
las “democracias” representativas. Este otro tipo de democracia es la que están
desarrollando los zapatistas en los MAREZ.
En el
mismo comunicado, Marcos escribe: “…cuando cruzaban por arriba, volteaban la
mirada hacia abajo y veían a sus decenas de miles de compañeros. Es decir, se
miraron a sí mismos. Allá arriba no nos miraron mirándonos. Allá arriba no
entendieron ni entenderán nada.” (Ibid). Se trató de un acto político performativo de principio a fin. Estética y
política en equilibrio. Se podría en términos estéticos tal vez hablar de una
obra conceptual en la que cada movimiento, cada elemento utilizado cumple un
objetivo concreto para dar contundencia al mensaje emitido. En términos
políticos el mensaje era también muy claro: no solamente los zapatistas no
“habían desaparecido” sino que por el contrario, a lo largo de esos casi 19
años de existencia se habían fortalecido y habían dado pasos muy importantes en
la consolidación de su autonomía y la resignificación del concepto de
Democracia, la que se construye desde abajo para beneficio de todos y en forma
horizontal.
No se
podría explicar esa capacidad de convocatoria sin una sólida organización
basada en la teoría y la praxis a las que constantemente hacen referencia l@s
zapatistas y que nos recordó el Subcomandante Moisés el 1º. De enero de 2015 en
sus “palabras en el 21 aniversario del inicio de la guerra contra el olvido”[1].
Teoría y práctica, palabra y silencio, creación y compromiso social.
2. Estética y Autonomía: de los municipios
rebeldes a los Caracoles zapatistas
Aunque sigue existiendo
una gran reticencia de la cultura occidental por reconocer el arte indígena
como tal y clasificarlo indiscriminadamente como artesanía —que también forma
parte de la cultura indígena— aquí reivindicamos la aplicación del término arte
pues la práctica y la producción de acciones, formas y objetos estéticos
llevados a cabo por las comunidades indígenas de América Latina y de otros
continentes, buscan significar su realidad al igual que el arte occidental lo
ha hecho históricamente. Más allá de los criterios de belleza y más allá
incluso de la separación o no entre forma y función, el arte indígena muestra
al mundo su propia relación estética con el entorno, una relación estética
diferente pero no necesariamente inferior a la del resto de los seres humanos.
Simplemente otro tipo de relación[2].
En el
artículo titulado “La propuesta estética del zapatismo”[3]
—quizá hoy hablaríamos más correctamente de “el aporte estético del zapatismo
al movimiento social”— escrito en el 2000, en lo que fueron nuestros primeros y
torpes balbuceos sobre el tema que nos ocupa, afirmábamos que fue el mismo
primero de enero de 1994 cuando percibimos el primer aporte estético de este
movimiento al ver aparecer por primera vez en público a aquellas mujeres y
hombres enfundados en su uniforme café y negro —colores neutros elegidos no por
cuestiones estéticas sino seguramente para ocultar mejor su clandestino paso
por las montañas chiapanecas— con pasamontañas negro y paliacate rojo como
distintivo principal tanto para l@s insurgent@s como para l@s milician@s y l@s
civiles zapatistas —el rojo, “fuego y luz”, color primario que da vida al
conjunto y remite al simbolismo de lucha y resistencia que se encuentra
presente también en las siglas y la estrella que luce en su bandera—. Ya de
suyo, esta vestimenta los diferenciaba radicalmente del uniforme verde olivo
que utilizaban las guerrillas centroamericanas a la vez que los distancia del
color característico en uniformes y equipo utilizados por el ejército mexicano (Im. 6).
Comandantes zapatistas en San Cristóbal de las Casas, 1996.
La
impactante figura de los insurgentes con esta peculiar vestimenta se convirtió
rápidamente en un símbolo y un regalo para los ojos que los supieron mirar
—algo que no tiene necesariamente que ver con el arte sino con la experiencia
sensible y que tampoco se limita a los sentidos sino que implica de igual
manera a la razón y, en este caso, al respeto por el otro—. Si bien como
asegura el Subcomandante Marcos el pasamontañas inicialmente no formaba parte
de su vestimenta sino que su uso se debió al frío del invierno “…nos ponemos el pasamontañas porque hacía mucho
frío.” “[…d]e pronto a la gente le pasa mucho el pasamontañas y así queda…” (Petrich, Entrevista, La Jornada, 4 al 7 de febrero de 1994), en el imaginario popular
pasamontañas y paliacate inmediatamente pasaron a formar parte de la simbólica
zapatista.
No obstante, existe una poética al hablar sobre la elección del
color negro que se explica en dos de las muchas conversaciones entabladas entre
el Subcomandante Marcos y el viejo Antonio que se narran en el comunicado Poemas
en dos tiempos publicado en septiembre de 1994, se trata de la historia de dos
momentos en la vida del EZLN tituladas “Una noche, una lluvia y un frío,
diciembre de 1984” y “Otra noche, otra lluvia y otro frío. 17 de noviembre de
1993”, que se refieren al diálogo que se dio cuando en las vísperas del
alzamiento zapatista en pleno invierno, se optó por el uso de esta prenda y se
discutía sobre el color que debía tener. Fue el Viejo Antonio quien sin decirlo
explícitamente condujo a la decisión final:
El viejo Antonio separa, con sus manos, un tizón de la
hoguera. Lo deja en el suelo. «Mira», me dice. Del rojo, el tizón sigue el
camino inverso que el señor negro del cuento: naranja, amarillo, blanco, gris,
negro. Aún caliente, las manos callosas del viejo Antonio lo toman y me lo da.
Yo trato de fingir que no me quema, pero lo suelto casi inmediatamente. El
viejo Antonio sonríe y tose, lo vuelve a tomar del suelo y lo remoja en un
charquito de agua de lluvia, de aguanoche. Ya frío me lo vuelve a dar.
«Toma… recuerda que el rostro cubierto de negro esconde la
luz y el calor que le harán falta a este mundo», me dice y se me queda viendo.
(…)
…Surge el tema de los rostros cubiertos, que si
paliacates, que si antifaces, que si máscaras de carnaval. Voltean a verme.
«Pasamontañas»,
les digo.
…Moisés mira el techo en silencio y rompe la discusión con
un «¿Y de qué color los pasamontañas?».
«Café… como la gorra», dice Rolando. Algún otro dice que
verde. El viejo Antonio me hace una seña y me aparto del grupo. «¿Tienes el
tizón de la otra noche?», pregunta. «Sí, en la mochila» respondo. «Ve por él»
me dice y se encamina al grupo en torno al fogón. Cuando regreso con el tizón
todos están, en silencio, en torno a la fogata y con el viejo Antonio mirando
fijamente el fuego, como la noche aquella del venado «cola blanca». «Aquí
está», le digo y pongo el negro tizón en su mano. El viejo Antonio me mira
fijamente y pregunta: «¿Recuerdas?». Asiento en silencio. El viejo Antonio pone
el tizón en medio del fuego. Primero gris, blanco, amarillo, naranja, rojo,
fuego. El tizón es ya fuego y luz.
El viejo Antonio me mira otra vez y se va por entre la niebla… Todos quedamos
mirando el tizón, el fuego, la luz.
«Negros»,
digo.
«¿Qué»?,
pregunta Ana María.
Yo repito
sin dejar de mirar el fuego: «Negros, los pasamontañas serán color negro…».
(Subcomandante
Marcos, sep. 22, 1994).
El
movimiento zapatista siendo el más radical en el México posterior a los años
70, no sólo por su decisión de utilizar las armas como un método más en su
lucha por Libertad Justicia y Democracia, sino por su propuesta “no de cambiar
al mundo, sino apenas de construirnos uno nuevo”; es también un movimiento muy
humanista. Es esta radicalidad y al mismo tiempo el humanismo del EZLN lo que
le ha ganado tantas simpatías y apoyos de personas con culturas tan distintas y
lejanas como la americana, la europea, la asiática, la africana y la oceánica.
Dentro de este humanismo del zapatismo se inscribe el hecho de
que a la par que luchan por lograr la satisfacción de las necesidades vitales
como son el derecho a conservar su territorio y su autonomía, a gozar de un
techo y trabajo dignos, al acceso a una buena atención médica y una
alimentación nutritiva y suficiente. a la par que luchan por reivindicaciones
sociales y políticas como son la Libertad, la Democracia y la Justicia; al
mismo tiempo y en el mismo nivel colocan las reivindicaciones por la educación,
la cultura y el arte, es decir la satisfacción de las necesidades espirituales
que hacen crecer al hombre por encima de su estatura física, las que llenan el
espíritu y completan el sentido de una vida solitaria, clandestina y de
renuncia como la que tuvieron que vivir los zapatistas a lo largo de los 10
años de vida anterior a su aparición pública en enero de 1994 (Im. 7).
Las 13 demandas zapatistas. Pintula del compañero Camilo, BAZ
El alimento espiritual que ha contribuido a aliviar el dolor por
la muerte, la desaparición, la tortura, el ultraje, la traición, la cárcel, el
destierro, la masacre, la distancia, el olvido. El alimento espiritual: la
cultura, la educación para todos, la literatura, el teatro, la danza, la
música, la escultura... el arte todo. A través de las declaraciones que han
hecho los zapatistas desde su aparición pública nos hemos enterado de que
durante el largo período de clandestinidad y formación del EZLN la cultura tuvo
siempre un papel primordial. En la entrevista que el Subcomandante Marcos
concedió al poeta argentino Juan Gelman en 1996, el primero afirmó:
…organizábamos actos culturales todos los
lunes de cada semana: el grupo de combatientes se juntaba en lo que llamábamos
la célula cultural y se decían poemas, se cantaba, se representaban obras de
teatro. El único libro que teníamos entonces –yo era capitán– era una antología
de Miguel Hernández. Había más reuniones culturales que poemas en el libro y
éste se acabó...” (Gelman, Diario Página 12, 1996. Publicada por Desinformémonos).
Una vez
que los zapatistas abandonaron la clandestinidad, las células culturales se
convirtieron en espacios abiertos a la participación cultural de todo aquel que
se sintiera identificado con su ideología. En consecuencia no fueron solamente
los “Aguascalientes” los espacios que los zapatistas crearon para intercambiar
propuestas culturales con la sociedad, ellos han aprovechado cualquier espacio
político que han logrado abrir para incluir este tema. Así por ejemplo en el Foro
Especial para la Reforma del Estado convocado por el EZLN y que se llevó a cabo
durante el mes de julio de 1996 en San Cristóbal de Las Casas con la
participación de numerosas organizaciones campesinas y de intelectuales
especialistas en la cuestión; la mesa 7 de las 8 en que se dividió el Foro para
el análisis del país, estuvo dedicada a tratar el tema Cultura y medios de
Comunicación en el tránsito a la Democracia. En la mesa sobre cultura indígena se
reconoció que los pueblos originarios cuentan con una cultura propia que merece
ser respetada (Im. 8).
El Comandante Tacho cantando.
El tema de la cultura apareció nuevamente en julio-agosto de
1996 en el Primer Encuentro Intercontinental por la Humanidad y contra el
Neoliberalismo —convocado de igual forma por el EZLN— que se llevó a cabo en los cinco “Aguascalientes” que
habían construido los zapatistas para la ocasión (Im. 9), al Encuentro asistimos poco
más de tres mil personas de todos los sexos, de todas las razas, de todas las
lenguas y de casi todos los colores de las izquierdas que existen en el mundo.
En este Encuentro la Mesa 3 que se llevó a efecto en el “Aguascalientes” de
Morelia llevó por tema: Todas las culturas para todos. ¿Y los medios? De las
pintas al ciberespacio. Concurrimos
aproximadamente cuatrocientos participantes de veintiún países del mundo y
tuvimos la suerte de contar con la presencia de diez Comandantes del EZLN:
Zebedeo, Magdalena, Salvador, Elizabeth, Carlos, Emelina, Ismael, Yesenia,
Eliseo y Alejandro; quienes tuvieron una importante participación en todas las
submesas. En el discurso de clausura que pronunció el Comandante
Zebedeo a nombre de la delegación zapatista expresó:
Compañeros y compañeras zapatistas, compañeros y compañeras
internacionalistas:
El día de hoy, 31 de julio de 1996, terminamos los
trabajos de la mesa 3 con el tema de culturas y los subtemas para los que
fuimos convocados. Hoy nos
llevamos a nuestras casas la semilla de la esperanza, la semilla internacional
de la esperanza a nuestros países en México, Europa y el resto del mundo.”
Esa semilla de la esperanza es para un mejor mundo para
todos. Hay que saberla cuidar, hay que saberla llevar a todos los rincones de
los estados, países y continentes. La esperanza por un mundo nuevo, donde todos
tengamos un lugar como seres humanos. No como hombres y mujeres explotados y
explotadores. No como ricos y pobres sino en el respeto por la convivencia de
las culturas del mundo. Así como sabemos compartir la fiesta y la alegría,
tenemos que aprender a compartir el conocimiento, el desarrollo y el bienestar
como iguales.” (...) Sabemos que el camino es largo y que hacen falta muchos
encuentros como este. Hacen falta muchos Aguascalientes, no sólo en México,
sino en todos los rincones de América, Asia, Europa y Oceanía.” (Crónicas
Intergalácticas141, 142).
9. Cartel Primer Encuentro Intercontinental por la Humanidad y contra el Neliberalismo por Beatríz Aurora
Por otro lado, no se
puede negar la capacidad intelectual y literaria del Subcomandante Marcos, su
amplia cultura y sentido estético, las grandes escenografías que montan los
zapatistas en los eventos que realizan en su zona autonómica hacen pensar
incluso en alguna irrealizada vocación de cineasta, a esto se suma su
controversial personalidad que así como le ha ganado una gran cantidad de
seguidores al mismo tiempo ha sido objeto de crítica. Coco Fusco se refiere a
sus cualidades como performer, lo llama “guerrillero
intelectual” y comenta: “...Su título militar no oculta la realidad de que la
canana que cruza su pecho no es más que un homenaje a Emiliano Zapata. No
cuesta mucho darse cuenta de que aquellas balas no sirven para su rifle...”
(Fusco,1999: 9) (Im. 10).
Subcomandante I. Marcos con carrilleras.
Estas cualidades si no inéditas en un guerrillero —recordemos la capacidad intelectual
y literaria del Che Guevara en la Revolución cubana y la poesía de Roque Dalton
en la guerrilla salvadoreña, por mencionar solamente dos ejemplos— sí
reconocidas de inmediato gracias a la amplia difusión que tuvo el movimiento
desde sus inicios, atrajeron la atención de intelectuales y artistas
progresistas de todas las disciplinas que acudieron hasta los campamentos
zapatistas para entrevistarse con la dirigencia del movimiento y hacerse eco de
él. Sobre ello escriben los reporteros Jim Cason y
David Brooks:
La presencia zapatista también se registró en el
circuito cultural. Figuras del cine como Oliver Stone y Edward James Olmos
visitaron Chiapas y regresaron al coro de apoyo y solidaridad en este país.
Músicos como Rage Against the Machine y las Indigo Girls, junto con escritores,
artistas plásticos y más, se sumaron a este movimiento. (Cason y Brooks, 2004).
A más de dos décadas de la existencia pública del EZLN son ya
muchas las lecciones éticas y estéticas que hemos recibido de l@s zapatistas. Por otro lado, el tema de la
presencia de la imaginación y la creatividad en los movimientos sociales ha
sido tratado por diversos autores en diversos tiempos y geografías.
Recientemente, la Revista Rufián no. 17, en el marco de la conmemoración de los veinte años
del alzamiento zapatista, dedica este número al análisis de la estética presente
en este movimiento en particular y del movimiento social en general, la revista
lleva como título Estética de la autonomía, autonomía estética. A 20 años
del levantamiento zapatista, en ella Natalia Arcos se refiere al zapatismo como “uno de los movimientos
insurrectos que mejor ha elaborado una poética general (o una estética
particular) bajo el entendido de que el arte como herramienta puede ser “un
arma de seducción masiva”” (Arcos, 2013: s/p). En este mismo número de la
revista, John Holloway escribe:
Son probablemente los zapatistas quienes han entendido mejor
que cualquier otro grupo esta búsqueda y la unidad de la estética y la
revolución. Me refiero no solamente al lenguaje de sus comunicados, sino
también a su sentido profundo de teatro y simbolismo. Cuando se levantaron el
primero de enero de 1994, expresaron no solamente su propia dignidad, también
despertaron nuestras dignidades. (Holloway, en Rufián 17, 2013, s/n, s/p).
Estética y autonomía han
ido de la mano en el proceso organizativo de los Municipios Autónomos Rebeldes
Zapatistas (MAREZ) en los que junto a la búsqueda de la mejora de las
condiciones materiales de vida de sus habitantes se trabaja arduamente en la
mejora de sus condiciones espirituales y creativas. Hoy día l@s jóvenes bases
de apoyo zapatista reciben una educación integral que responde a sus
necesidades, aprenden lo mismo a cultivar la tierra y cuidar su entorno
natural, a leer, escribir y resolver operaciones matemáticas; que a operar sus
radios comunitarias, a realizar fotografía y video, a hacer teatro o “señas”
como ellos le llaman a esta actividad, es decir que se apropian de las
tecnologías y herramientas contemporáneas que anteriormente les estaban vedadas
(Benjamin, 2001). En la Página Zapatista Organización, puede verse la gran cantidad de
producción artística zapatista: https://www.facebook.com/ApoyoZapatistas/photos/?tab=album&album_id=285601594979594
Además de los videos que acompañan los comunicados de este mes de julio en
Enlace Zapatista.La zapatista es una revolución política y cultural que está
cambiando el significado de muchos conceptos a los que hasta ahora se les
otorgaba una única acepción. La vida política y cultural de los ahora llamados
Municipios Autónomos Rebeldes Zapatistas (MAREZ) va intrínsecamente ligada, por
lo que ambos aspectos son indisolubles (Imgs. 10, 11, 12 y 13 de las BAZ).

Pintura del compañero Lucio (BAZ).

Pintura del compañero Lucio (BAZ).
Pintura del compañero Tomás (BAZ).
Pintura del compañero Camilo (BAZ)

Pintura del Compañero Tomás (BAZ)
El arte tradicionalmente ha defendido la libertad de expresión. Los zapatistas y el movimiento indígena en general entienden que sin el arte no habrá cambios posibles, de ahí su interés por mantener una comunicación constante con l@s creador@s y fomentar que las expresiones artísticas lleguen a los inaccesibles territorios indígenas y viceversa, que la cultura y el arte zapatistas lleguen a l@s citadin@s no solamente para el goce, sino para que se construyan puentes entre las diversas miradas y cada cual encuentre también en el arte su propia forma de tomar y resignificar la palabra, incluyendo a todos quienes habían permanecido al margen de la creatividad artística. Termino mi participación citando a los Subcomandantes Moisés y Galeano en el comunicado del pasado 6 de julio:
“…Si hay un sinónimo de libertad, tal vez el último reducto de
humanidad en situaciones límite, son las artes….”. (Enlace Zapatista, 18/07/2016).
BIBLIOGRAFÍA:
Benjamin, Walter, “El autor
como productor”, en Wallis Brian, Arte después de la modernidad. Nuevos
planteamientos en torno a la representación. Madrid, Akal, 2001, pp. 297-310.
Cason, Jim y Brooks, David,
“De Seattle al Pentágono: impacto y presencia del EZLN en EU”, en Perfil de
La Jornada, México, 2
de enero de 2004.
Certeau Michel, de, La toma de la palabra
y otros escritos políticos, México, Universidad Iberoamericana, 1995, 240 pp.
Crónicas Intergalácticas
EZLN. Primer Encuentro Intercontinental por la Humanidad y contra el
Neoliberalismo, Frente Zapatista de Liberación Nacional, México, 1996.
Documentos del Foro
Especial para la Reforma del Estado, Comisión especial promotora del Frente Zapatista de Liberación
Nacional, México, 1996.
Escobar, Ticio, “Culturas
nativas, culturas universales. Arte indígena: el desafío de lo universal”, en Una
teoría del arte desde América Latina, José Jiménez (editor), España, MEIAC/Turner, 2011, pp. 31-52.
Fusco, Coco, “El
performance latino: la reconquista del espacio civil”, en Horizontes del
Arte Latinoamericano,
Madrid, Tecnos, 1999, pp. 93-106.
Gelman, Juan,
“Subcomandante Marcos, escritor”. Entrevista exclusiva con el Subcomandante
Marcos, Diario pagina 12, 1996. Publicada por Desinformémonos. Consulta 05/12/2014. http://desinformemonos.org.mx/2014/01/subcomandantes-marcos-escritor-por-juan-
gelman/
Houtart, François, “Los
zapatistas siguen existiendo”, en Rebelión, 20/04/2013. Consultado el 06/04/2014 en http://www.rebelion.org/noticia.php?id=166989
Holloway, John, “¿Es la
lucha zapatista una lucha anticapitalista?”, en Rebeldía núm. 1, noviembre de 2002, pp. 28, 35.
Martínez Genis, María del Carmen, “La propuesta
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escultórica, 2000,
inédito, artículo disponible en, Itzcuintli: http://itzcuintli.tripod.com/ezln7.html.
Petrich, Blanche y Enríquez
Elio, Entrevista al Subcomandante Marcos, La Jornada, publicada en cuatro partes del 4 al 7
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Subcomandante Insurgente
Marcos, “Comunicado del Comité Clandestino Revolucionario Indígena-Comandancia
General del Ejército Zapatista de Liberación Nacional del 21 de diciembre de
2012”, en Enlace Zapatista: http://enlacezapatista.ezln.org.mx/2012/12/21/comunicado-del-comite-clandestino-revolucionario-indigena-comandancia-general-del-ejercito-zapatista-de-liberacion-nacional-del-21-de-diciembre-del-2012/
Consulta el 30/03/2013.
___________________________,
El EZLN anuncia sus pasos siguientes, Enlace Zapatista http://enlacezapatista.ezln.org.mx/2012/12/30/el-ezln-anuncia-sus-pasos-siguientes-comunicado-del-30-de-diciembre-del-2012/
Consulta el
04/01/2014.
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“Poema en dos tiempos y un final subversivo”. Consulta el 28/05/2015 en Enlace Zapatista: http://enlacezapatista.ezln.org.mx/1994/09/22/poemas-en-dos-tiempos/
___________________________
y Subcomandante Insurgente Moisés, “El festival ComArte y la solidaridad”, en Enlace
Zapatista. Consulta
el 18/07/2016 en http://enlacezapatista.ezln.org.mx/2016/07/06/el-festival-comparte-y-la-solidaridad/
Subcomandante Insurgente
Moisés, Palabras del
EZLN en el 21 aniversario del inicio de la guerra contra el olvido, en Enlace
Zapatista http://enlacezapatista.ezln.org.mx/2015/01/01/palabras-del-ezln-en-el-21-aniversario-del-inicio-de-la-guerra-contra-el-olvido/
Consulta el 10/01/2015.
Zapatista Artes, en Zapatista
Organización. Consulta
el 30/03/2014 en https://www.facebook.com/ApoyoZapatistas/photos/?tab=album&album_id=285601594979594
[1] Subcomandante Insurgente Moisés, en http://enlacezapatista.ezln.org.mx/2015/01/01/palabras-del-ezln-en-el-21-aniversario-del-inicio-de-la-guerra-contra-el-olvido/
[2] Ticio Escobar ha reflexionado sobre este
tema en diversos espacios y diversos artículos, uno de ellos es su artículo
“Cultura nativas, culturas universales. Arte indígena: el desafío de lo
universal”, en Una teoría del arte desde América Latina, pp. 31-52.












