domingo, 2 de octubre de 2016

48 AÑOS DE LA MASACRE ESTUDIANTIL DE 1968. PARA MANTENER FRESCA LA MEMORIA.




Dice Durito que la libertad es como la mañana.
Hay quienes esperan dormidos a que llegue, y hay quienes caminan y desvelan la noche para alcanzarla. 
                                                                        Subcomandante I. Marcos.


A 48 años de la cruenta represión con la que el Estado terminó con el movimiento estudiantil de 1968 que había tomado la palabra y las calles para exigir sus derechos, y a la vista del autoritarismo con que se pretende hoy en día acallar cualquier manifestación de inconformidad en nuestro país, queremos destacar algunos de los hechos más trascendentes ocurridos en México a lo largo de este movimiento, en donde se da cuenta de la decisión de los jóvenes estudiantes de hablar, de escuchar, de ser escuchados, de organizarse, de luchar contra el autoritarismo y falta de libertad no sólo en el ámbito académico; de ejercer la democracia al interior de sus órganos de lucha; de su entrega a una causa que no sólo era de ellos sino que incluía a gran parte de la sociedad que sobrevivía bajo el mismo autoritarismo.

Y por otro lado, el contraste. La cerrazón del Estado, el autoritarismo de sus funcionarios, el uso de la fuerza como única respuesta, la estupidez llevada al extremo de utilizar al ejército para aniquilar lo más valioso de toda sociedad, sus jóvenes.



Jóvenes estudiantes en el Monumento a la Revolución.


La toma de la palabra: En la ciudad de México, el viernes 26 de julio, miles de jóvenes marchan de la Ciudadela a la Plaza del Carillón, en el Casco de Santo Tomás, en protesta por las agresiones de los granaderos que el día 23, habían irrumpido en las instalaciones de las Vocacionales 2 y 5, golpeando no sólo a  estudiantes, sino también a maestros y empleados con el pretexto de controlar los enfrentamientos entre estudiantes de estas dos vocacionales y alumnos de la escuela preparatoria particular Isaac Ochotorena.

La respuesta: De nuevo la violencia de los granaderos, que además de golpear a estudiantes y cuantas personas estuvieran en las calles, desató la persecución en contra de los militantes de izquierda, generando nuevas protestas y movilizaciones que se prolongaron por varios días. El 29 de julio, incapaz de dialogar, el gobierno tomó la determinación de que los planteles de las Preparatorias y Vocacionales del Centro de la ciudad, fueran tomados por efectivos del ejército, quienes con bazookas, derribaron las puertas de las Preparatorias 1 y 3. ¿El saldo? Más de mil detenidos y 400 heridos hospitalizados. “La enfermería del plantel, estaba tinta en sangre. Paredes, pisos, techo, mobiliario, puertas y ventanas fueron mudos testigos de los sangrientos hechos que culminaron con la intervención del instituto armado.” (El Universal, 30 de julio de 1968). El Secretario de la Defensa Marcelino García Barragán, declaró que en las acciones militares intervinieron 3 batallones de la Brigada de Infantería, 1 batallón de Transmisiones, 2 batallones de la Guarnición de la Plaza, 1 batallón de Guardias Presidenciales, y uno más de paracaidistas. ¡Ocho Batallones! ¿Unos 2,500 soldados perfectamente armados, además de la policía y agentes secretos; fueron necesarios para detener a mil preparatorianos?


La represión como única respuesta.


La toma de la palabra: En Ciudad Universitaria, el 30 de julio, El Doctor Javier Barros Sierra, Rector de la Universidad Nacional Autónoma de México izó la bandera a media asta en señal de luto por la toma de las instalaciones universitarias por parte de efectivos del ejército. En su breve discurso mencionó: “Hoy es un día de luto para la Universidad, la autonomía está amenazada gravemente. Quiero expresar que la Institución, a través de sus autoridades, maestros y estudiantes, manifiesta profunda pena por lo acontecido...”  (El Día, 31 de julio de 1968).

La respuesta: El Secretario de Gobernación, Luis Echeverría Álvarez; el Regente capitalino, Alfonso Corona del Rosal, y los Procuradores Generales de la República y del Distrito Federal; Julio Sánchez Vargas y Gilberto Suárez Torres respectivamente, en Conferencia de Prensa el día 30, justificaron las acciones del ejército, diciendo que “Las medidas adoptadas son para preservar la autonomía universitaria de los intereses mezquinos e ingenuos que pretenden desviar el camino ascendente de la Revolución Mexicana” (Echeverría), “Fueron en respuesta a un plan de agitación y subversión perfectamente planeado por elementos del Partido Comunista” (Corona del Rosal),  “La decisión fue profunda y responsablemente medida por los funcionarios. No es el deseo del gobierno llenar las cárceles, pero no nos detendremos en obrar con toda energía, aunque siempre dentro de la Ley” (Suárez Torres). Los cuatro funcionarios se atribuyeron la responsabilidad de haber llamado al ejército. (Radio Educación, México 1968).

La toma de la palabra: Miércoles 1º de agosto. La Explanada de la Rectoría de la UNAM comenzó a poblarse poco a poco de maestros y estudiantes. Para las doce del día la multitud había cubierto las escalinatas y ocupaba el parque central conocido como Las Islas. Más de 20 mil asistentes al mitin de protesta por la presencia de las tropas en los planteles universitarios ocupados apenas 36 horas antes. El primer orador fue el profesor Eduardo Blanquel de la Facultad de Filosofía y Letras, quien dijo: “Hemos venido a pugnar porque en nuestro país se viva un auténtico régimen de Derecho. No se puede enseñar en las aulas esos principios si no se defiende como ahora, un derecho establecido”. Después habló el Director de la Facultad de Ciencias Políticas, Enrique González Pedrero quien afirmó: “La autonomía universitaria no es un elemento aislado porque está íntimamente ligado con las garantías que otorga nuestra Constitución. Por tanto, una violación a la autonomía, es una violación a la Constitución; y por ambas violaciones protestamos en este momento. En la Universidad se hace ciencia nacional, pero también, y de modo especial, se hace conciencia nacional”. Siguió el turno al Representante de la Unión de Profesores de la Escuela Nacional Preparatoria, Hugo Fernández de Castro, quien dijo: “Los maestros hemos decidido renunciar en masa si el ejército continúa su ocupación de los edificios universitarios”.



La dignidad de un Rector: El Dr. Barros Sierra en la explanada de Ciudad Universitaria, en rechazo a la intervención del ejército y en defensa la Autonomía.


El momento más importante del mitin fue cuando tocó el turno al Rector Barros Sierra, quien expresó lo siguiente: “Varios planteles de la UNAM han sido ocupados por el ejército. Durante casi 40 años, la autonomía de nuestra Institución no se había visto tan seriamente amenazada como ahora, en ningún caso es admisible la intervención de agentes exteriores. Y por otra parte, el cabal ejercicio de la autonomía, requiere el respeto a los recintos universitarios. La educación requiere de la libertad, la libertad requiere de la educación”. Por su parte, el profesor Alberto Trueba Urbina, participante de la lucha por la autonomía universitaria en 192, afirmó: “La autonomía universitaria no es solo gozar de la libertad en las aulas, sino la libertad de discutir este principio fuera de esas aulas, sobre todo ayudar al hombre de la calle en un diálogo abierto. Nos oponemos ante los ultrajes del poder público, por ser éste el encargado de hacer respetar los principios que señalan nuestras leyes. Y cuando no lo hace, aquí está la juventud para obligarlo a que cumpla”. (Radio Educación, México 1968).

La respuesta: El día 31 de julio, soldados y policías irrumpieron en la Unidad Artística y Cultural del Bosque de Chapultepec para disolver una reunión que celebraban los alumnos de la Escuela de Arte dramático del INBA. Detuvieron a 73 estudiantes (El Universal), e incluso al Director teatral José Soler, (El Día). La explicación oficial fue que: “la policía y el ejército realizaron un cateo en la escuela en busca de propaganda comunista. Se encontraron algunos libros de teatro que se consideraron tendenciosos por ser de autores soviéticos” (El Universal). Jesús Soler reveló que a él y a los demás detenidos se les estuvo interrogando dos horas para luego liberarlos, con las consabidas disculpas.

La toma de la palabra: El Rector Barros Sierra encabezando la marcha del miércoles 1º de agosto que reunió por primera vez en la historia, a estudiantes de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), del Instituto Politécnico Nacional (IPN), de la Universidad Autónoma de Chapingo y de la Normal Superior. Más de cien mil personas marchando, más de cien mil voces elevadas en protesta contra la represión... Y desde las ventanas de los edificios, la expresión de simpatía de los vecinos hacia los manifestantes, a quienes saludaban con confeti, como en un día de fiesta. Y los estudiantes dando un ejemplo de cordura al decidir regresar a C. U. para evadir el encuentro con elementos del ejército que se encontraban apostados en las calles aledañas, muchos de ellos con bayoneta calada, y con decenas de vehículos militares y tanques con ametralladoras.




El Dr. Barros Sierra encabezando la marcha.


La toma de la palabra: El dos de agosto, los estudiantes constituyen el Consejo Nacional de Huelga (CNH), órgano colegiado de dirección del movimiento; formado por delegados electos en asamblea de cada una de las escuelas en huelga. Cada escuela tenía derecho a un voto y las decisiones en el seno del consejo se tomaban por mayoría simple de votos.

Los profesores de la UNAM y del IPN, comienzan a  organizarse en Comités de Huelga que más tarde se constituirían en la Coalición de Maestros de Enseñanza Media y Superior del País Pro-Libertades Democráticas.

La toma de la palabra: El Pliego Petitorio, presentado por el CNH el 4 de agosto, muestra la madurez que para entonces, tenía el movimiento. Sus demandas son profundamente políticas y rebasan en mucho, el ámbito académico:
1.- Libertad a los presos políticos.
2.- Destitución de los generales Luis Cueto Ramírez y Raúl Mendiolea, así como también el teniente coronel Armando Frías.
3.- Extinción del Cuerpo de Granaderos, instrumento directo en la represión y no creación de cuerpos semejantes.
4.- Derogación del artículo 145 y 145 bis, del Código penal federal (delito de Disolución Social) instrumentos jurídicos de la agresión.
5.- Indemnización a las familias de los muertos y los heridos que fueron víctimas de la agresión desde el viernes 26 de julio en adelante.
6.- Deslindamiento de responsabilidades de los actos de represión y vandalismo por parte de las autoridades a través de policía, granaderos y ejército. (El día, 4 de agosto de 1968).

La toma de la palabra: Miles de estudiantes acompañados por profesores, inundan los barrios, las calles, los cines, los cafés, los mercados, los autobuses, las oficinas públicas; para llevar su palabra y su verdad, para explicar a la sociedad las razones de su movimiento. En este diálogo con la sociedad, se da el aprendizaje mutuo, el conocimiento del otro, de sus motivaciones, deseos, preocupaciones y luchas.



Durante las multitudinarias marchas realizadas con el apoyo de Profesores, padres de familia y sociedad civil.


La respuesta: El 18 de septiembre, el secretario de Gobernación envía una carta a la Facultad de Ciencias de la UNAM, dirigida al CNH; en la que afirma que, dada la proximidad del inicio de los juegos Olímpicos, el gobierno mexicano está interesado en resolver el conflicto a la brevedad posible; por lo que solicita que el CNH nombre a sus representantes para dar inicio al diálogo. A las diez de la noche, cuando el CNH se encuentra reunido en asamblea, el ejército toma Cuidad Universitaria en una clara maniobra encaminada a detener a las cabezas del movimiento. ¿El saldo? Más de 600 estudiantes, profesores y padres de familia detenidos. Solamente uno de los detenidos era líder del CNH.  (Estado y Universidad en México, Salvador Martínez de la Roca, p. 133).




La toma de la palabra: el Consejo General de Huelga (CGH) llama a la concentración del 2 de octubre en la Plaza de las tres Culturas a la que llegan miles de jóvenes estudiantes, se reunieron unas 10 mil personas para manifestarse pacíficamente, nadie esperaba lo que sucedería ese día. 



El mitin en la Plaza de las Tres Culturas, en Tlatelolco.

La respuesta: La conocida masacre perpetrada el 2 de octubre en la Plaza de las Tres Culturas en Tlatelolco, en donde se manifestaban pacíficamente unas 10 mil personas. La periodista italiana Oriana Fallaci, quien había asistido al mitin para cubrir la información, describe el horror que se vivió: “Llegué a las 4.45 y la plaza estaba casi llena. Subí a la terraza del tercer piso del edificio en que se hallaban los líderes sorprendiéndome al ver sólo a unos cuantos. Uno de ellos, que se notaba muy nervioso, dijo que se había demorado porque carros blindados y camiones llenos de soldados estaban desalojando a gente de la plaza.
Los líderes tenían planeado anunciar una huelga de hambre, para luego marchar a las instalaciones escolares ocupadas por el ejército. Pero entonces, dijeron: “compañeros, vamos a cambiar de programa. Nadie irá a la escuela, porque nos están esperando para matarnos. Cuando este mitin concluya nos iremos a nuestras casas”.
Después del anuncio, una chica de unos 17 ó 18 años, con voz como de pajarito, dijo: “queremos enseñarle al gobierno que sabemos otras formas de lucha. El lunes, iniciaremos una huelga de hambre.”
En ese momento, un helicóptero apareció sobre la plaza, bajando… bajando… Unos segundos después, lanzó dos luces verdes sobre la multitud. Yo grité: “muchachos, algo malo va a pasar. Ellos han lanzado luces”. Me contestaron: “¡vamos, usted no está en Vietnam!” Pero yo repliqué: “en Vietnam, cuando un helicóptero arroja luces, es porque desean ubicar el sitio a bombardear”.
No más de tres segundos después, escuchamos el fuerte ruido de carros militares acercándose y estacionándose alrededor de los lados de la plaza.
Los soldados saltaron con sus ametralladoras y abrieron fuego inmediatamente. No al aire, como para amedrentar, sino contra la gente…”1



Estudiantes detenidos, muchos de ellos permanecen como desaparecidos hasta hoy, otros no sobrevivieron.




¿El saldo de la barbarie? Centenares de ciudadanos muertos (hasta hoy no se sabe con  exactitud cuántos fueron), cientos de heridos, millares de detenidos, decenas de desaparecidos, y el Consejo Nacional de Huelga aprehendido casi en bloque. De esta manera el mal gobierno decidió acallar con sangre y fuego las miles de voces que habían tomado la palabra en aquel inolvidable movimiento estudiantil de 1968.
Al cumplirse cuarenta años de la masacre, se dieron a conocer las imágenes y la información que habían sido ocultadas durante todo ese tiempo y que revelan lo que ya se sabía sobre la dimensión de la represión .

A cuarenta y ocho años de aquella toma de la palabra, debemos estar alertas para evitar que la historia se repita. 



¡QUE EL 2 DE OCTUBRE DE 1968 NO SE REPITA JAMÁS!










1 Adolfo Sánchez Vázquez, Entre la realidad y la utopía. Ensayos sobre política, moral y socialismo. p. 93.
1 Citado por Salvador Martínez Della Roca, Ob. cit., p. 142

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