martes, 22 de diciembre de 2015

Poesía contra el olvido. Acteal: 18 años de impunidad.



A 18 años de la terrible masacre de Acteal, presentamos la palabra de dos poetisas indígenas del estado de Chiapas, como un ejemplo de la lírica indígena ligada a la memoria reciente de las atrocidades cometidas contra los pueblos originarios. Se trata de las poetisas Ruperta Bautista Vázquez de origen tzotzil y Juana Karen Peñate de origen chol, quienes en 1998 escribieron sobre el horror vivido durante la masacre de Acteal, Chiapas, México, cometida el 22 de diciembre de 1997 por un grupo de paramilitares indígenas armados y entrenados por el Estado mexicano, contra los integrantes de la Sociedad Civil Las Abejas cuando éstos se encontraban orando en la capilla del lugar en donde se hallaban refugiados debido a que ya habían sido amenazados por los paramilitares. 45 personas fueron asesinadas con saña inusual hasta entonces: 21 mujeres (cuatro de ellas embarazadas) catorce niños, un bebé y nueve hombres. Quedaron además 25 personas heridas, cuatro de ellas discapacitadas para siempre, cinco desaparecidas y 50 niños huérfanos[1]. Ruperta Bautista escribe:

LKUNEX TI CH’NALO’
Ta yunenal ikliman ch-atin ti k’ak’ale
spomtabe  xch’uvil me’onetike
jpannuk’tavanej smakbeik slekil sbek’tal ti osile
stz’ujet no’ox cha’iik ti milvaneje.

Ti ch’uvil xch’uk syaxal a’maletike
j ok’ no’ox k’ataj ta uk’umal ch’ich’
ti yich’el ti muk’ ti kajvaltike yakuxulxa
te xa no, ox xkajet ta sba stz’ubilal ti lajelale.

Junxa yo’nton nopejik talel ti jmilvanejetike
ta sba xch’ulekik ti jsa’ lekilaletike
a’ xhci’ilik pukuj spas yabtelik
lek xvinaj ti a’iel ti milel lajelale.

Ti buch’u lek yo’ntonike, a’ stijik jbael ti ti’ mukenale
k’okbatik snij’ik yu’un smantal ti jk’ulejetike
chanavik ta pixbil ch’ixal lumetik
xchi’uk subjilal milel la staike.

A’ la jyil ta sat ti j-anil o’nton ik’e
xchi’uk xch’ich’el ya’lel sat ti osile
smakbeik sat ti me’on untike
ch’och’obtasbil ikomik yu’un sk’ak’al yo’nton tuk’etike.

LUNES EN EL POZO

En la infancia del día el sol se baña
perfumando el rezo de los humildes.
Una velación cubre el sano cuerpo del lugar,
la mirada traicionera atenta.

 Plegaria y humedad de la selva
en minutos se convierten río de sangre,
las alabanzas se visten de agonía
florando en el polvo destructor.

Hombres asesinos marchan decididos
sobre almas buscadoras de justicia:
actúan cobardes y malvados,
se siente su ruido de carnicería.

Los inocentes tocan al portón de la tumba
degollados por el testamento dominador,
caminan en el suelo cubierto de espinas
con su muerte obligada.

Es testigo el desesperado aire
y rojas lágrimas de tiempo
cubren el rostro de los huérfanos
acribillados con odio de ametralladoras.
(Ruperta Bautista, 1998,  Ojarasca, oct 2009: 7).

Trascribimos otro de sus poemas en relación a la gran cantidad de indígenas que llenan las prisiones mexicanas, muchas veces acusados injustamente y sin posibilidades de defenderse debido en parte a su escaso o nulo conocimiento del castellano, o cada vez más por razones políticas, por las actividades que realizan en defensa de sus territorios ante los embates del capital que ha puesto sus ojos en los minerales, el abundante agua o la belleza que existe en ellos y pretende convertirlos en una mercancía más. Para los pueblos originarios no se trata solamente de grandes extensiones de tierra, se trata de su territorio, el que les da cobijo y alimento, el que guarda los restos de sus antepasados y su memoria, el que les hereda parte de su identidad cultural. Algo que los dueños del dinero no son capaces de entender:
JCHUKEL
Stuk xchi’uk xjak no’ox yo’nton te ch-anilaj
te smukta nak’omal  yut chukel.
Lajemxa stsatsal yip chk’opoj,
sjelevesbaltel  slo’il  te sk’ejoj mutal ikliman.

Sk’eloj chp’ajtal ya’lel sat vinajel
cht’uxumtasbat yunen yajemal sat,
yakil smaksba te sikil k’al na li yavanele.
Li ch’inetele pak’al chk’ot te spak’ chikin.

Snamal a’ibe yab yok statamol,
xch’aybatel yip li xch’ich’ele,
xtonimbatel te sat yelov li slajeb keve,
xtakin k’un lajbatel te ik’al osil li stakopale.

PRISIONERO

Solitario, veloz y desesperado corre
bajo la gran sombra de la jaula.
Agitado en la cima de la fuerza habla,
transmite mensajes en la voz del pájaro matutino.

Observa las lágrimas de las nubes
acariciando su pequeño rostro herido,
mientras sus gritos rebotan sobre la fría pared.
El silencio posa a sus oídos ensordecidos.

Oye lejanas huellas de su abuelo,
se apaga el ritmo de su sangre,
se congela  la última luz en su mirada,
su piel se marchita lentamente en la oscuridad.
(Poemas de Ruperta Bautista, en: autonomíaautogestion.unach.mx).

Ruperta Bautista nació en San Cristóbal de Las Casas, Chiapas. Es licenciada en Antropología Social por la Universidad Autónoma de Chiapas además de estudiar el diplomado en Creación Literaria en la Escuela de Escritores de San Cristóbal. En su obra literaria que abarca también el teatro y el cuento, se ocupa de temas sociales como el hambre, la violencia, la decadencia socia y la exclusión de los pueblos indígenas; aunque escribe también sobre su cultura tradicional y el papel de la mujer en la conservación de ésta. En su lírica la mujer es dibujada como el pilar de la sabiduría y la tradición oral.
Es coautora del libro Palabra Conjurada (cinco voces cinco cantos), Chiel K'opojelal (Vivencias) y Eclipse en la madre tierra. Su poesía ha sido traducida al inglés, francés, italiano, catalán y portugués. Es integrante del grupo de teatro Maya Performance de San Cristóbal de las Casas, Chiapas. Es posible escuchar su voz en entrevista con Mardonio Carballo, en el programa Tkyo TV Rompeviento TV del 10/06/2013, en este enlace: https://www.youtube.com/watch?v=bYmE-uBPAQo
Por su parte, la poetisa Juana karen Peñate Montejo, toma también el tema de la masacre de Acteal y escribe el poema ¿Por qué?, cuestionándose sobre las razones que llevaron a los indígenas que formaron parte de los grupos paramilitares a cometer semejante crimen:
¿CHUKOCH?

Kabä xtayañob ubibil kcha’an
Tyi k’ak’al kbañelil,
Jiñi ir’ay kpusik’al
Maañik mi ch’amben isum
Chukoch jiñi bak’tyaläl
Letyojibil tyi joy ñup’ul
Jump’ej; säk’an tsa kubi
Juntyikil ty’an ch’oyol bä tyi Kampeche
Wen tyijikña mi pekan ipiä lob
Kixiklelob mi ts’isob, mi jalob chij,
Yambä sak’an, Yamba xty’an
Wäle juntyikil xtabaskeño,
Ya’ ba’ mi subel ty’an
Mi ch’äl iyixiklel
Tyi ty’ojoljaxbä ty’añ;
Tyi yambä säak’an
Ch’ijiyem tsa kubi
Xty’an ch’oyol bä tyi aktyal
Tsa’ isubu.
yutybal kpañumi!

¿POR QUÉ?

Tantos poetas he escuchado
Entre las llamas de mi soledad
Que las notas de mi alma
No comprenden aún
Por qué la vida lucha
Encerrada en los fierros del universo.
Una mañana escucho
A un poeta carmelita
Les habla alegremente a los campechanos:
 “Mis mujeres tejen y cosen el henequén”.
Otra mañana, otro poeta
Habla igualmente
Ahora es tabasqueño
Ante el micrófono
Adorna a sus bellas mujeres
Con palabras floridas.
A la mañana siguiente
Escucho melancólica
A un poeta de Acteal
Y exclama:
 “El fin de mi mundo”.
(Juana Karen Penate, 1998,  Ojarasca, oct 2009: 7).

Juana Karen Peñate Montejo nació 1977 en la comunidad Emiliano Zapata del municipio de Tumbalá, Chiapas, al norte de este olvidado y violentado estado que desde marzo de 1996 cuando hizo su aparición el grupo paramilitar “Paz y Justicia”[2] ha vivido bajo la constante amenaza de uno u otro de estos grupos entrenados y financiados por el Estado mexicano para enfrentar a sus propios hermanos. Aún así la poetisa “da vida a la xch'olo'b (palabra ch'ol) en un contexto de violencia paramilitar causada por algunos de sus propios hermanos de pueblo, envenenados por doctrinas contrainsurgentes según el Manual de guerra irregular del Pentágono. En años de rebelión, guerra y resistencia, su escritura alude directamente a su experiencia como x-ixik (mujer), "aroma de la montaña", que vive y conoce los exilios de su pueblo, en el norte de Chiapas: "Lejos, como el corazón intacto del silencio,/marchita como la espuma de la ausencia". (Ojarasca 70, febrero de 2003).
La poetisa es coautora del libro Palabra conjurada (cinco voces cinco cantos) y autora de Mi nombre ya no es silencio. Transcribimos un poema más que forma parte de este último libro:
ISOÑIL MATYE'EL

mi ityilel tyi jk'ä'b,
jiñi ityip'tyip'ñäyelk'iñil
woli tyi xämbal tyi ityojlel,
x-xixikoñ its'äkal matye'el
tyoj yik'oty k'uñbä ity'añ xcholo'b: x-ixik,
che'bajche' matye'el, mi ixän tyi tyamlel k'iñil,
tyamlel k'iñil woli tyi ñumel yok'oty ty'añ.

Xty'añ x-ixik xäñä,
ak'ä majlel awuty
ya'ba'añ iye'bal jiñi ja'
ya'i tyi kña'tyibal
mi kajel ikolel majlel abijlel.
Jk'aba'mach chän ñäch'älix.

LA MÚSICA de la selva

viene a mis manos,
el ritmo del día
camina en mí,
soy mujer aroma de la montaña,
firme y sencilla palabra ch'ol: x-ixik,
y como los campos, transcurro en el tiempo,
el tiempo fluye en mi voz.

Camina mujer ch'ol,
concentra tu mirada
en el manantial del horizonte.
Allí, las hojas de tu destino
florecen en mi pensamiento.
Mi nombre ya no es el silencio.
(Ibid).

Aunque ambas poetisas se expresan en lengua mayense (Ruperta Bautista en tzotzil y Juana Karen Peñate en ch´ol) su ritmo y cadencia son diferentes, se advierte una mayor frecuencia en las contracciones de la  escritura y la expresión de la lengua ch´ol.



[1] Para mayor información sobre este todavía reciente hecho, recomendamos la lectura de “Acteal: entre el duelo y la lucha”, el detallado informe sobre este caso, presentado por el Centro de Derechos Humanos Fray Bartolomé de las Casas, A. C., en enero de 1998. La justicia aún no se hace.
[2] El grupo paramilitar, de filiación priista (Partido Revolucionario Institucional, PRI), atacó la cabecera municipal de Tila y le prendió fuego al templo principal, produciendo después un virtual estado de sitio que se extendió hasta otros municipios del estado de Chiapas. En mayo de ese mismo año, el grupo paramilitar priista denominado “Frente cívico Luis Donaldo Colosio, mejor conocido como “chinchulines” realizó un ataque contra campesinos en Bachajón, municipio de Chilón, las amenazas y los ataques se prolongaron dejando un gran número de víctimas y provocando la huída hacia las montañas de los habitantes del poblado.

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