martes, 24 de diciembre de 2013

Acteal: a 16 años la Justicia no llega, las agresiones continúan.



Acteal, 1998.
Terracota/metal

Acteal (detalle)


























...Alaridos, clamores, 
llantos de criaturas y consignas del infierno. 
Verán lo que nunca habían visto: 
cuarenta y cinco cuerpos de colores vivos 
teñidos de rojo tzotzil 
y de rojo sangre 
niños que fueron de risa cristalina 
esparcidos en la ladera del monte; 
mujeres cuyo crimen fue el dar la vida, 
yaciendo en la hondonada... 

De pronto el silencio (fragmento) 
Rafael Landerreche.
Los asesinos de Acteal están sueltos. Dieciseis largos años no han sido suficientes para que la justicia al fin se hiciera. Los nombres de los autores intelectuales se han denunciado desde 1997 y aún antes, cuando todo indicaba que se preparaba un ataque contra las comunidades simpatizantes del EZLN, antes de la masacre perpetrada el 22 de diciembre de 1997. Todos ellos eran funcionarios federales y estatales en ese momento. Ernesto Zedillo Ponce de León, presidente de México; Julio César Ruiz Ferro, gobernador de Chiapas; Emilio Chuayffet, secretario de Gobernación; Homero Tovilla Cristiani, secretario de gobierno de Chiapas; Uriel Jarquín Gálvez, subsecretario de gobierno; Jorge Enrique Hernández Aguilar, procurador de justicia del estado; Enrique Cervantes, secretario de defensa y Mario Renán Castillo, ex comandante de la sexta región militar. 

Lejos de que la justicia llegue para los 45 asesinados (21 mujeres, cuatro de ellas embarazadas; catorce niños, un bebé y nueve hombres, además de los 25 heridos, cuatro de ellos discapacitados para siempre; cinco desaparecidos y 50 huérfanos); a 16 años los asesinos se pasean por ahí con toda impunidad. Ernesto Zedillo vive tranquilamente en el extranjero sirviendo a compañías transnacionales a las que benefició mientras estuvo en el poder, Emilio Chuayffet fue líder de la mayoría parlamentaria en San Lázaro y ahora ¡¡¡secretario de educación!!!, mientras que Uriel Jarquín Gálvez, después de estar por mucho tiempo prófugo, reapareció en Michoacán ¡Ni más ni menos que como asesor de los diputados perredistas!



Funerales en Acteal: 45 ataúdes.


A 16 años de esa terrible masacre, la violencia contra sus habitantes no termina sino que gracias siempre a la alquimia de los culpable intelectuales adquiere nuevas formas, como lo declara Herman Bellinhausen en su artículo de La Jornada
“…la mayor parte de los paramilitares encarcelados entonces han salido libres, gracias a un proceso de corrección jurídica de indudable interés académico –pero ajeno al espíritu de justicia–, el cual se inició en 2009. Nunca se investigó a los autores intelectuales.
A principios de 2013 fue liberado el ex presidente municipal de Chenalhó, Jacinto Arias Cruz, originario del ejido Puebla. Inmediatamente acudió a su comunidad de origen, si bien existía el compromiso gubernamental de no permitir el regreso de los excarcelados. Coincidentemente, el grupo de priístas que encabeza el pastor presbiteriano Agustín Cruz Gómez, correligionario en todos sentidos de Arias Cruz, desató un conflicto, en apariencia relacionado con un predio en uso de los católicos del poblado, en su mayoría miembros de Las Abejas, y algunas familias bases de apoyo del EZLN.”
En un reciente comunicado de la Organización civil Las Abejas se leé: “La violencia que cobró 45 vidas en Acteal se ha ido extendiendo en México como una hierba mala: Ya los muertos no se cuentan por decenas sino por miles y por decenas de miles. La guerra de Felipe Calderón contra el pueblo mexicano (aunque dicen que es contra el crimen organizado) no se ha acabado con Enrique Peña Nieto y ya son más de 90 mil los muertos de esa guerra. Sufren violencia nuestros hermanos y hermanas migrantes, sufren violencia los familiares de los muertos y desaparecidos que piden justicia, sufren violencia los maestros y todos los que protestan contra las políticas del mal gobierno. Hay además otra violencia que no mata con balas, pero también mata poco a poco: la violencia de los que no tienen trabajo, de los que trabajan pero reciben un pago que no alcanza para vivir, la violencia de los jóvenes que caen en la droga y en el alcohol por falta de oportunidades, la violencia de la ruptura del tejido social, la violencia de las promesas del gobierno que engaña al pueblo para ofrecerle cosas bonitas mientras lo despoja de lo poco que tiene.”



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